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ÁLBUM (2011)

GILLIAN WELCH The Harrow & The Harvest

Acony
GILLIAN WELCH, The Harrow & The Harvest
 

Una mujer que debuta con un disco llamado “Revival” (1996) y toca techo con uno titulado “Time (The Revelator)” (2001) debe tener una visión muy particular del tiempo. Confirma la teoría este quinto disco publicado tras ocho años de silencio. Es tan sencillo y ajeno al presente que uno no puede sino lamentar la obsesión que tienen las nuevas generaciones por publicar lo que sea cuanto antes. Al parecer, Gillian Welch ha pasado una etapa de sequía creativa (o de excesiva autocrítica) y hasta ahora no se ha decidido.

En “The Harrow & The Harvest” hay varios cortes marcadamente neotradicionalistas (“Six White Horses”, “The Way It Goes” ), pero, cuando ella y su esposo Dave Rawlings cierran las ventanas y se recuestan en las partituras, el resultado es mucho más conmovedor. “Dark Turn Of Mind”, por ejemplo, parece robada del cancionero de Leadbelly (palabras mayores, sí), aunque, más que la composición, lo que cautiva es el modo de abordarla. Dirías que la han estado tocando cada noche durante una década hasta ajustarla a su reposado ritmo de vida en el campo. Lo mismo pasa en otras como “The Way It Will Be” (cuya dulce gravedad pudiera recordar a Red House Painters y hacer rabiar de envidia a Ryan Adams), “Tennessee” y “The Way The Whole Thing Ends”. Gillian y David entran de la mano en la canción, él la apoya a ella en la interpretación vocal, y, cuando no quedan palabras que decir, bajan la mirada y cada uno prolonga el instante con su guitarra acústica en un íntimo y cómplice epílogo (absolutamente delicioso), como la sutil ceremonia de recoger la mesa tras una cena con velas en casa. Gillian Welch ha vuelto, sí, y con una discreción abrumadora

“Dark Turn Of Mind”.

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