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ÁLBUM (2011)

GLEN CAMPBELL Ghost On The Canvas

Surfdog
GLEN CAMPBELL, Ghost On The Canvas
 

El concepto es perverso: grabar un disco siendo consciente de que será el último. Al cantante y guitarrista Glen Campbell, una estrella del country-pop de los sesenta y setenta –voz de hits como “By The Time I Get To Phoenix”, “Wichita Lineman”, “Gentle On My Mind” y “Rhinestone Cowboy”; presentador de su propio show televisivo; actor ocasional junto a John Wayne en “Valor de ley” (Henry Hathaway, 1969); y músico de sesión en grabaciones de Elvis Presley, Frank Sinatra y Beach Boys (de hecho, se convirtió en uno más del grupo para cubrir la baja de Brian Wilson en las giras)–, le diagnosticaron Alzheimer en junio de 2011. Su reacción: grabar “el último disco en estudio con canciones nuevas”.

Inicialmente, “Ghost On The Canvas” se concibió como una secuela del anterior “Meet Glen Campbell” (2008), un álbum que –copiando la fórmula Cash & Rubin– pretendía presentar al titán del countrypolitan a un nuevo público a través de versiones de Foo Fighters, U2, Green Day y The Velvet Underground. El proyecto cambió con la mala noticia y, en esta ocasión, se pidió a los colaboradores –Jakob Dylan, Paul Westerberg, Teddy Thompson y Robert Pollard (Guided By Voices)– que escribieran canciones específicas para Campbell, aún con una voz en perfecto estado.

A pesar de su carácter confesional, el disco es irregular. Las mejores aportaciones son las de Westerberg –el pop épico con cuerdas del tema titular (que, como excepción, ya aparecía en su EP de 2009 “PW & The Ghost Gloves Cat Wing Joy Boys”) y del luminoso “Any Trouble”–, Thompson –el más country “In My Arms”, con Chris Isaak y estupendos solos de Dick Dale y Brian Setzer– y Dylan –la balada country-folk “Nothing But The Whole Wide World”–. En sus composiciones propias, Campbell destaca en “It’s Your Amazing Grace” y en “There’s No Me... Without You”, con un clímax de guitarras a cargo de Billy Corgan, Marty Rifkin, Rick Nielsen y Brian Setzer. Sin llegar a la profundidad de las postreras obras de Johnny Cash, Glen Campbell se despide con dignidad, y eso ya es mucho.

“Any Trouble”.

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