USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2013)

HANS LAGUNA Oteiza

El Genio Equivocado
HANS LAGUNA, Oteiza
 

Si consideramos la música como una de las bellas artes, el segundo disco de Hans Laguna se posiciona como algo realmente importante. Desde luego no será un trabajo popular, que defina una generación o cree escuela estilística, pero como obra de arte, teorizada, concebida, ejecutada y presentada al mundo, se me ocurren pocos ejemplos en nuestra historia reciente de una pieza musical tan perfecta. Porque el músico de Barcelona no solo rinde un homenaje a la escultura severa y trascendental de Jorge Oteiza (1908-2003), sino que ha producido un equivalente sonoro de no menor gravedad. Después de un notable debut de pop-rock áspero de ideas revoltosas, “Primeras marcas” (2012), Laguna se basta con su guitarra y su colección de pedales para comunicar, vía electricidad, el rigor conceptual, la sencillez de las formas y la pureza material de las investigaciones en el espacio, el vacío o la masa del guipuzcoano.

“Oteiza”, que se inicia en los territorios del “guitarrorismo” de señores del ruido blanco monolítico como Kevin Drumm o Sunn O))), modula su potencial expresivo a lo largo de sus seis piezas para más de cincuenta minutos hasta llegar a una cumbre de belleza sencilla y hagiográfica, “Existe Dios al noroeste”, se diría que un bello réquiem. Por supuesto, la música de Laguna se antoja la banda sonora ideal para contemplar la obra escultural de Oteiza y adentrarse incluso en el terreno de la sinestesia inducida, con su capacidad para expresar musicalmente conceptos sobre los que el escultor vasco trabajó en el metal o la piedra y que quedan perfectamente definidos en títulos como “Desocupación de la esfera” o “Respuesta triple de un sólido al vacío exterior”.

Pero, como obra con entidad propia, “Oteiza”, como Oteiza, produce por sí misma una emoción de índole casi metafísica; inscrita en un minimalismo repleto de significados, atento a cada nota, a cada tono, a los mecanismos, los procesos y la materia de la que está hecha el sonido –merecen mención, en este sentido, la impecable grabación y mezcla de Ferran Resines y la masterización de Cristian Pallejà–, y que logra convertir la teoría desde la que nace en un asunto que nos interpela directamente.

“Existe Dios al noroeste”.

(Se puede escuchar el álbum completo aquí)

Arriba