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ÁLBUM (1990)

HAPPY MONDAYS Pills'n'Thrills And Bellyaches

Factory

Por Joan Pons

HAPPY MONDAYS, Pills'n'Thrills And Bellyaches
 

La obra cumbre de los Happy Mondays y una de las bandas sonoras más estimulantes de 1990. Este “Pills'n'Thrills And Bellyaches” supuso, además de la magnificación del hedonismo porque sí, la consagración de una banda de rock lumpen en busca de la acción que procuraban los clubes y las drogas del momento. La pandilla de Shaun Ryder legó para la posteridad el disco retromoderno por excelencia de un Madchester que marcó tendencia entre finales de los ochenta y principios de los noventa; ocupó el puesto 189 entre los doscientos mejores álbumes del siglo XX en el Rockdelux 200, especial publicado en octubre de 2002. Esta es la critica que escribió Joan Pons en aquel número extra.

Geezer: en inglés, dícese del mafiosillo de barrio, del maleante de poca monta. Como los de las películas de Guy Ritchie. Aunque con el desgaste propio del lenguaje común, el término ha acabado sirviendo para denominar a otro tipo de fauna. Un geezer es un pieza, un tío que siempre anda metido en algo: en trapicheos, bullas, borracheras…

En el gozne que unía los ochenta con los noventa, Shaun Ryder y su inseparable mascota Bez eran dos geezers de tomo y lomo, dos granujas que pasaban de todo (en todos los sentidos) en la Haçienda, la discoteca insignia del Mánchester loco. Y si frecuentaban estos ambientes a pesar de que sus orígenes de barrio lateral les predestinaran al rock, es porque en el club es donde estaba la acción. Así que, sin dejar de ser un grupo sin desbravar, Happy Mondays descorcharon su euforia golfa en “Pills’n’Thrills And Bellyaches”. Después de agitar un sinfín de buenas y atrevidas ideas en discos y maxis anteriores, en el tercer álbum de la pandilla juerguista todo salía a chorro: riffs dopados, palpitaciones house, robos caraduras (a Lou Reed, The Rolling Stones, Donovan, Kid Congo, “Lady Marmalade”...), descansos chill out...

Paul Oakenfold le dio a este conjunto de inspiración hooligan un esmalte de música en presente. En 1990 Happy Mondays y su rave dance-rock sonaban al día. Ni retro como The Stone Roses ni oportunistas como luego los U2 de “Achtung Baby”. Entregaron la banda sonora de un momento y un lugar sin saberlo: desde la involuntariedad, la indiferencia, la insensatez. En pleno éxtasis tóxico (no era un verano del amor, sino de las drogas), ni ellos mismos podían ser conscientes de que en realidad “Pills’n’Thrills And Bellyaches” era un disco de denuncia. Reclamaba el derecho del lumpen a la diversión, al exceso y al hedonismo. Porque cuando la vida que te ha tocado es un asco, lo único que puedes hacer es escapar. Con E mayúscula.

“Kinky Afro”.

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