Del punk, Jorge Martínez (voz y guitarra) se quedó con el desafío vital extremo y la acción directa. Sin participar del nihilismo, pocos artistas de la escena española de la época supieron fundir una mirada negra, negrísima, con un espíritu resolutivo. “Tiempos nuevos, tiempos salvajes / Toma un arma, eso te salvará”, cantaba el asturiano en la canción que abría su primer álbum, “Ilegales” (1982; 43º mejor disco español del siglo XX según Rockdelux). Volumen incluido en la caja “126 canciones ilegales” (2009), que reúne los nueve discos largos de estudio publicados por Ilegales, ampliados con rarezas.
Aquel primer álbum, con portada firmada por Ouke Lele, es un excitante contenedor barato de rock urbano amoral con brotes de ska y fraseos encrespados. Tienden al himno de cuadrilla beoda, pero expresado con más tensión nerviosa que suciedad rockista, y lo compensan con unas ambientaciones turbias alimentadas por una guitarra after-punk con efectos envolventes. Caligrafía crispada, voz solista fea y consignas gamberras como “¡Heil Hitler!”, que pocas compañías grabarían en la actualidad. Ilegales eran aquí un trío con David Alonso (batería y voces) e Íñigo Ayestarán (bajo y voces), y la reedición rescata material de sus primeros sencillos. Con inesperados ramalazos punk editoriales: “Europa a muerto”, escrita así, sin hache, figura en la contraportada del digipack y en el índice.


























