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ÁLBUM (2010)

INTERPOL Interpol

Matador-Soft Limit-Nuevos Medios
INTERPOL, Interpol
 

El mundo de Paul Banks es cool. Arrebatadoramente cool. Pero ocurre que, por definición, lo cool es un círculo cerrado. Un club privado donde todo consiste en parecer, no en ser ni en estar, y los chicos de Interpol tal vez llevan demasiado tiempo –dos discos con este, desde el decepcionante “Our Love To Admire” (2007)– intentando parecerse a ellos mismos con demasiado afán de estilo, dedicados a contemplarse en las superficies reflectantes de sus muebles de diseño, discutiendo sobre el relieve de sus tarjetas de visita como personajes de una novela de Bret Easton Ellis.

Fruto de esa endogamia, claro, los cuatro de Nueva York han pasado de oscuros e intrigantes a afectados y redundantes, de bellos malditos a guapos aburridos. El sonido pluscuamperfecto de Interpol, con el característico punteo de la Gibson de Daniel Kessler, se ha convertido en una marca de prêt-à-porter, un traje tan bien cortado que parece haber desatendido la carne a la que debe vestir: las canciones. Con la honrosa excepción de “Light” y “Barricade”, singles a la altura de sus dos primeros álbumes, el cuarto trabajo –último servicio del bajista Carlos D, sustituido en los directos por David Pajo (¡!)– es poco más que una excursión autocontemplativa a ese refinado reino donde hace ya mucho que no pasa nada. Solo el tiempo.

Etiquetas: 2010
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