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ÁLBUM (2007)

IRON AND WINE The Shepherd's Dog

Sub Pop-Popstock!
IRON AND WINE, The Shepherd's Dog
 

Durante la gira posterior a su EP compartido con Calexico, “In The Reins” (2005), Sam Beam sufrió un “ataque de artista”, un trastorno transitorio que, hinchando la glándula de la ambición, provoca en el paciente una desmedida sensación de euforia creativa. Minimizar la gravedad de sus secuelas, potencialmente irreparables, pasa por reconocer los síntomas y actuar en consecuencia, justo lo que hizo el barbudo oculto tras el alias Iron And Wine en cuanto sintió que el virtuosismo que Joey Burns y Paul Niehaus aplicaban en defensa de su repertorio conjunto le provocaba una extraña comezón en el orgullo. Y como esos niños que se estiran a partir de un acceso febril, convirtió la dolencia en causa de una progresión que, abdicando del acústico minimalismo de “The Creek Drank The Craddle” (2002) y “Our Endless Numbered Days” (2004), culmina con un nuevo álbum sorprendente y, en su exuberancia, casi radical.

Grabado con ayuda del productor Brian Deck y del ingeniero Colin Studebaker, “The Shepherd’s Dog” (2007) significa el crecimiento de un autor que, inspirado según confesión propia por el “Swordfishtrombones” (1983) de Tom Waits, trata de enriquecer su lenguaje expresivo. Guitarras slide a lo Ry Cooder y desarrollos psicodélicos, palmas y shakers, pianos y teclados de toda clase y condición, harmonio incluido, en una docena de canciones que, a ritmo de vals (“Flightless Bird, American Mouth”), highlife africano (“Boy With A Coin”) o reggae-dub –“Wolves (Song Of The Shepherd’s Dog)”–, primero desconcierta y luego fascina. Y no, su aspiración no es competir con Devendra Banhart o erigirse en el próximo Sufjan Stevens, sino vestir ese íntimo susurro embutido del legado de Nick Drake y Paul Simon con una coraza de sonido que lo haga original y perdurable. Sin duda, uno de los discos más inteligentes del año.

Etiquetas: 2007
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