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ÁLBUM (2015)

JABIER MUGURUZA Tonetti anaiak

Resistencia
JABIER MUGURUZA, Tonetti anaiak
 

Anunciaba Jabier Muguruza en ese directo grabado en el Auditori Barradas de L’Hospitalet de Llobregat durante su actuación en el último BarnaSants que él canta “en una lengua extraña”; una lengua en la que muchas de sus señas de identidad “no tienen hermanas en ningún otro lugar de la Tierra”. Lo que no dice el de Irún es que, gracias a él, esa lengua es un poco menos extraña y algo más cálida. Más cercana. Suena a obviedad, sí, pero es lo primero que a uno se le pasa por la cabeza cuando empieza a sonar este “Tonetti anaiak” y Muguruza se nos presenta como un sosegado y parco cantautor, un artista de emociones discretas y efectivas que huye de las espinas para envolver la melancolía en suave terciopelo.

Con más de dos décadas en las alforjas, el autor de “Fiordoan” (1999) parece haber encontrado el equilibrio perfecto entre el piano somnoliento de “Bikote bat” (2011) y la canción de autor sin ataduras de “Taxirik ez” (2009), y recorre a ritmo de vals unas latitudes sonoras de mimbres frágiles y tempo relajado. Así, las de “Tonetti anaiak” son canciones armadas con piano –brillante Mikel Azpiroz– y tenuemente instrumentadas con las que Muguruza se convierte en una voz reconfortante que guía y acompaña a través de historias minúsculas y domésticas. Historias sobre niños apenados porque sus padres se van a separar, sobre las bondades del mes de noviembre o sobre el recuerdo imborrable de los hermanos Tonetti, esos payasos que dan título al disco. Es precisamente esa canción, la misma en la que Muguruza concluye que “un clown no muere nunca”, la que rompe con su espíritu juguetón, casi circense, el tono otoñal y nocturno de un trabajo que confirma al vasco como un inmenso hacedor de pequeñas canciones que se acaban volviendo enormes.

“Tonetti anaiak”.

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