Cuando James Blake ya había hecho más que suficiente para convertirse en uno de nuestros héroes particulares de 2011, todavía fue y se descolgó con un nuevo EP para R&S –sello depositario del seminal “CMYK EP” (2010) y el derroche avant-garde “Klavierwerke EP” (2010)– que vino a cerrar un año de éxitos a lo grande, profundo y vasto. Por si a alguien todavía le quedaba alguna duda de sus valores y valentía –algunos parecen leer Blunt donde dice Blake–, aquí llega este disco de groovers avant la lettre, cargado de visión y capacidad creadora.
Con sus voces R&B troceadas y su línea de sintetizador que divaga y juega, algunas notas distorsionadas, el corte titular es casi un homenaje de Blake a sí mismo; en particular, al que elucubraba sobre el post-dubstep en “CMYK”. De aire melancólico pero triunfal, suena como la música al final de cada “Saturday Night Live”, solo que emitida desde el planeta Blake. En “At Birth”, abrasiva como ella sola (chúpense esa, haters), se atreve con un pulso housey cerca del último Joy Orbison. Y la inesperada “Curbside” es un personal arrebato de hip hop instrumental –sample de trompeta freak incluido– con vistas a, quizás, un footwork de tacto orgánico, del que podrían construir Radiohead en el sótano si se lo propusieran. En conjunto, otra colección impecable de este artista total. ![]()


























