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ÁLBUM (2017)

JUANA MOLINA Halo

Crammed-Karonte
JUANA MOLINA, Halo
 

La cantautora argentina Juana Molina sigue indagando en su séptimo álbum en un pop onírico que hechiza como un sortilegio. Pero ella es una bruja buena que, sin embargo, no duda en ponerse gótica y fantasmagórica, en una ambivalencia que la lleva a ilustrar la portada con un inquietante hueso de mirada penetrante. El título, en cambio, hace referencia a la aureola que realza las imágenes sagradas; un círculo de luz difusa como la que emana de “Lentísimo halo”, el más aletargado de los doce temas que ha grabado con Eduardo Bergallo en la producción y mediante colaboraciones puntuales de sus compañeros de directo, Odin Schwartz y Diego López de Arcaute, y con John Dieterich (Deerhoof) de invitado.

Samples e instrumentos reales le sirven para confeccionar atmosféricas canciones no exentas de ritmo, como el nervio chamánico que late en el fondo de “In The Lassa”, o como el primer single, “Cosoco”, lo más pop que ha hecho en mucho tiempo, con una guitarra y unos efectos electrónicos que contrastan con su vocecita. Un logro comercial que repite en “Al oeste”, con únicamente guitarra eléctrica y voz.

En el extremo opuesto, lo experimental baña “Paraguaya”, “Andó” y “Cálculos y oráculos”, con disonancias y ritmos dubstep sobre los que planea su voz, entre canto y recitado. Incluso cuando las canciones son de apariencia folk, caso de “Los pies helados”, las letras tienen un halo de misterio acrecentado por los originales arreglos sintéticos. Su habilidad electropop la lleva a descodificar la dinámica binaria de “A00 B01” hasta hacer sonar el tema con swing, del mismo modo que “Cara de espejo” deviene tecno-pop bailable. Su mayor logro es combinar experimentación y melodía en un trance, primordial e ignoto, como el que representa “Estalactitas”, tan inquietante como seductor.

“Cosoco”.

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