×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2015)

JULIA HOLTER Have You In My Wilderness

Domino-Music As Usual
JULIA HOLTER, Have You In My Wilderness
 

El lienzo de Julia Shammas Holter ha ido ganando claridad sin prisas (pero sin pausas): basta con volver a escuchar “Tragedy” (2011), su primer álbum oficial, para observar cómo, sin aparente esfuerzo, el caldo sonoro de la californiana ha ido descartando los parámetros más abstractos para ir abrazando los moldes de eso que podríamos llamar canción pop. En “Ekstasis” (2012)  ya había piezas –“In The Same Room”, “Moni mon amie”– que sacaban la cabeza del laboratorio experimental para plantarse en las semillas de la canción más o menos “conservadora”. El proceso llegó a su cumbre en el extraordinario “Loud City Song”, uno de los álbumes a recordar de 2013, un ciclo de canciones que tenían como excusa “Gigi”, tanto la novela original de Colette (publicada en 1944) como la suntuosa adaptación cinematográfica que Vincente Minnelli hizo en 1958. En “Loud City Song” había piezas tan turbadoras como “Maxim’s I”, “Hello Stranger” y “This Is A True Heart”, canciones pop embrujadas y embrujadoras que parecían habitar en algún lugar intermedio entre Kate Bush y Laurie Anderson.

Dos años después y prácticamente con el mismo equipo de músicos y productor (Cole Marsden Greif-Neill), Holter regresa, en este caso sin coartada conceptual, con una decena de temas que abrazan sin complejos los arquetipos de la artesanía de la canción, olvidando aparentemente derivas de territorios más arriesgados. Ojo: aparentemente. Porque las piezas de esta  exestudiante del California Institute Of The Arts de Los Ángeles –de cuyo caldo de cultivo han salido en los últimos años nombres como Ariel Pink, John Maus y Nite Jewel– nunca se encarnan en lo que conocemos como pop de una manera directa, sino dando una serie de rodeos –melódicos, vocales, instrumentales– que hacen que el resultado parezca a la vez familiar y extraño, cercano y escurridizo.

 
JULIA HOLTER, Have You In My Wilderness

Pop que parece habitar en un mundo onírico, irreal, como demuestran las canciones de su cuarto álbum. Foto: Tonje Thilesen

 

El híbrido es un pop que parece habitar en un mundo onírico, irreal, que conecta perfectamente con las estancias de otros ilustres paisajistas sonoros como Scott Walker –hasta “Climate Of Hunter” (1984)–, Mark Hollis (Talk Talk) y Paul Buchanan (The Blue Nile), equivalencias musicales que probablemente a Holter le resbalen o le parezcan extrañas: en las entrevistas deja muy claro que sus canciones no germinan en sus gustos musicales, que la chispa se enciende con la frase de un libro, con la escena de una película, con una fotografía...

En el caso que nos ocupa, parece que Christopher Isherwood y sus historias berlinesas de 1939 han jugado un papel importante en el brainstorming de la Holter, una anécdota que podemos borrar al instante. Lo que importa en “Have You In My Wilderness” es que el mimbre de las composiciones se ha tejido con una calidez que enamora, apoyadas en la voz de la autora, por primera vez en el primer plano de la mezcla, sin excesivos efectos ni retoques. Canciones como la inicial “Feel You” –¿lo mas radio friendly que ha grabado jamás?–, “Silhouette” y la dinámica “Everytime Boots” nos dicen que otro pop(art) de consumo es posible: tan solo necesita la oportunidad adecuada. La Julia más grave se materializa en la inmensa “How Long?” y en el tema titular, con sus cuerdas imponentes, y jazzea como nunca en “Vasquez”, todo swing. El saxo que se hinca en la mitad de “Sea Calls Me Home” es otro de esos momentos de oro en un álbum que, aun siendo el más accesible y “humano” de su firmante, mantiene intacto todo su rebozado de misterio y emoción.

“Feel You”.

Arriba