×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2016)

KATE TEMPEST Let Them Eat Chaos

Fiction-Music As Usual
KATE TEMPEST, Let Them Eat Chaos
 

El mensaje de Kate Tempest en su esperado segundo álbum lo resumen las estrofas “The myth of the individual has left us disconnected, lost, and pitiful”, arrojadas al final de “Tunnel Vision”, el tema que cierra su desoladora visión del mundo. “Let Them Eat Chaos” es un largo poema coral –se edita en libro y disco– para siete voces; siete vecinos de un barrio de Londres, que no se conocen entre ellos, todos con insomnio, elucubrando a las 4:18 sobre el naufragio de sus vidas. Pero aún estamos a tiempo de superar la alienación a la que hemos sido inducidos y, en uno de los clímax del álbum, en el diluvio de “Don’t Fall In”, clama “You’re part of a people that need your support and who’s world is it? / If it belongs to the corporates...”.

En el sonido resulta determinante Dan Carey, coautor de los temas y productor. Su mano convierte “Pictures On A Screen”, la historia de Bradley, un triunfador aparente, en lo más cálido y suave del lote. Los estribillos corales, uno de los grandes logros, se repiten en “Lionmouth Door Knocker” y en la implacable “Ketamine For Breakfast”, como contrapunto a la dureza sin contemplaciones de sus versos.

Pero lo peor está aún por venir y la soledad de Esther le permite vaciarse en la demoledora “Europe Is Lost”, la cumbre del disco, en la que tras una intro de spoken poetry con sintetizador entra a matar sobre un ritmo cortante y maquinal para hablar de terrorismo, cambio climático, pobreza, inmigración y patriotismo, con versos que son como dardos: “Stop crying. Start buying”; “And you wonder why kids want to die for religion?”; o, esto nos suena, “political cash in an envelope”.

Y si las palabras son importantes, la música no le va a la zaga; así, “Perfect Coffee” es heredera de Kraftwerk y “Pictures On A Screen” funciona como chill out, mientras que “Grubby” une frialdad dubstep y un estribillo para derretirse. Tras traducirse su poemario “Mantente firme”, se hace necesario que alguien se atreva con esta obra maestra.

“Perfect Coffee”.

Arriba