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ÁLBUM (1988)

KETAMA & TOUMANI DIABATÉ & DANNY THOMPSON Songhai

Hannibal-Nuevos Medios
KETAMA & TOUMANI DIABATÉ & DANNY THOMPSON, Songhai
 

Se lo explicaba Joe Boyd a Ramon Súrio en estas mismas páginas hace cuatro meses. “Bueno, ya sabes que me llevé a Ketama a Londres y por aquellas fechas Toumani Diabaté estaba instalado allí y…”. Toumani Diabaté. El príncipe de la kora, ese curioso instrumento arpa-laúd de veintiuna cuerdas que apacigua el ánimo con un resorte cristalino de cadencia frágil y sonido amable. Y de Malí a Londres y “Vente pa Madrid”, el single, “la canción más grande de la historia” –que lo he leído por ahí–, y a triunfar donde sea. La música global no es ninguna tontería a pesar de Ofra Haza y del suplemento “étnico-emergente” de ‘El País’. Ketama, vía Mario Pacheco (el primero, después de Ricardo Pachón, en apostar por todo esto en España, el coinventor del “nuevo flamenco”), vía Joe Boyd, buscando su chance en un mundo grande y hermoso, que diría Joe Jackson. Los Carmona & José Soto “Sorderita”, a un paso de entrar en la historia… por la puerta de servicio. Cosas que pasan cuando se es gitano –por ejemplo–, y alguien te sopla al oído “ahora o nunca”.

“Songhai”, el disco en cuestión –desde ya, el orgullo de España–, es un trabajo mucho más serio y profundo de lo que a simple vista pudiera parecer tras una rápida y superficial escucha. Mestizaje de pulso armonioso y descriptivo, la fusión entre la cultura mandinga y la cultura gitana –más el añadido instrumental del gran Danny Thompson al bajo–, más que sacar chispas, se acomoda a un estadio de locuacidad instrumental complementaria y relajada, sutil y enriquecedora, tranquila, calmada, de recorrido poético a la búsqueda de un cúmulo de sensaciones aún por explorar, todavía vírgenes. Es música con intención de documentar geográficamente un hermanamiento insólito pero próximo: el latido negro-africano por el sur, los cimientos del folk moderno por el norte, el lamento y el recuerdo de la pena árabe en el centro y el riesgo de fundirlo todo sin ánimo academicista flotando en un ambiente de intercambio común, sin esnobismos ni posturas trascendentes. A escuchar, a aprender y a disfrutar.

“Vente pa Madrid”.

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