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REEDICIÓN (2012)

KEVIN AYERS Joy Of A Toy

Vinilísssimo-Munster
KEVIN AYERS, Joy Of A Toy
 

Gozoso como un chiquillo con juguete nuevo, de ahí quizá el título de esta ópera prima, Kevin Ayers celebró su amistosa manumisión de Soft Machine, y en teoría también del carrusel del rock y el estrellato, pues en adelante observaría una trayectoria supeditada a díscolos idus, regalándose este canto a la dicha y el spleen, primer eslabón de una espléndida carrera solista que se mantuvo al alza al menos hasta finales de los setenta. Costoso obsequio, sufragado por la munificencia de un sello que también empezaba, Harvest, y la tesorería de su agencia de representación, la poderosa Blackhill, que también lo era de Pink Floyd, a efectos económicos marcaría el paradigma a seguir por un artista siempre incapaz de conciliar talento y ventas.

En lo artístico, se inscribían en él las pautas que harían del entonces ambiguo querubín chansonnier por excelencia de la escena progresiva británica. Verbigracia dos títulos impregnados en fragancias de Canterbury, Ibiza y la Côte d’Azur que hasta hoy han sido clásicos de su repertorio –“The Lady Rachel” y “Girl On A Swing”–, un profundo registro barítono que ni licores ni años lograrían descalcificar, y una dionisíaca a la vez que melancólica visión de la existencia, ese vodevil sin sentido, y las mujeres, toujours las mujeres.

Susceptible de sugerir definición propia, pero pop psicodélico de autor si de ponerle etiqueta se trata, pastoral y también avant-garde, faceta esta explorada a fondo en “Shooting At The Moon” (1970), su siguiente trabajo, “Joy Of A Toy” (1969) contó con el concurso instrumental de Robert Wyatt, Mike Ratledge y David Bedford, este responsable de unos inconfundibles y decisivos arreglos, cómplices ad hoc en esta libación de aquellla holganza infinita de la que cosa alguna en este mundo conseguía arrancar al narrador de “Song For Insane Times”, un filósofo que decía no saber nada de nada.

“Girl On A Swing”.

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