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ÁLBUM (1992)

KIKO VENENO Échate un cantecito

RCA-BMG
KIKO VENENO, Échate un cantecito
 

El disco que hizo grande, a nivel popular, a Kiko Veneno. 1992 fue el año de los Juegos Olímpicos de Barcelona y de la Expo de Sevilla, pero también de “Échate un cantecito”, la obra de un inspirado compositor, siempre entre la suprema hilaridad y la particular vuelta de tuerca a las raíces. Solo por canciones como “Joselito”, “Echo de menos”, “Lobo López” y “En un Mercedes blanco”, Kiko Veneno ya formará parte de la memoria histórica del pop español de siempre. Para celebrar sus veinte años de vida, salió a la venta un estupendo box set con libro, doble CD y DVD (ver aquí). Nos unimos a la fiesta felicitando a Kiko y recuperando la crítica del álbum que se publicó en 1992 en Rockdelux.

Kiko Veneno es lento pero constante: cinco álbumes en quince años. Pero su debut resultó tan impactante, “Veneno” (1977), que luego se fue perdiendo a la búsqueda de ese instante creativo supremo logrado junto a Raimundo Amador, sin llegar a conseguirlo jamás; ni yendo de “mecánico”, ni de “pequeño salvaje”, ni mucho menos de “guapeao” en el frustrado retorno de Veneno.

Condenado parecía a su cómodo refugio de funcionario cuando apareció Santiago Auserón, “el hombre en la sombra” a quien Kiko dedica el disco. Y así, “Échate un cantecito” se convierte en la primera producción nacional de Animal Tour, el nuevo proyecto de Auserón del que todos esperamos grandes cosas. El debut es, desde luego, inmejorable. Los textos de las diez canciones son imaginativos e hilarantes, verdadera poesía cotidiana del absurdo, y la producción que le ha hecho el habitual de Radio Futura Jo Dworniak sabe respetar la acústica sencillez del álbum y robustecerla con sabios arreglos por los que bullen el sabor del Caribe, la magia del pop y el desgarbado acento andaluz.

Seduce en especial la precaria consistencia de canciones como “Me siento en la cama”, apoyada solo en guitarra flamenca, teclados y unos coros apenas insinuados; coros que se hacen exultantes en “Salta la rana” y plañideros en “Joselito” (“Yo soy Joselito / el de la voz de oro / que de puerto en puerto / voy dejando mi cuplé”), dos de mis temas preferidos juntos a “Superhéroes de barrio”, donde Kiko parece querer demostrar cuánto ha influenciado a Los Ronaldos.

Como “Lobo López” –uno de sus superhéroes–, este catalán tan fino ha “entrenado duro” y ahora está “dispuesto a comerte mejor”. Seguro que lo va a tener fácil porque, tal como afirma el prolífico Manrique en un currado texto promocional, “estas historias caminan. Existen, respiran, palpan, transmiten… Basta con que estas canciones arranquen: ellas ya saben destellar, fascinar, ilustrar, conmover”.

“Joselito”.

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