Cargando...
 

ÁLBUM (2010)

KLAUS & KINSKI Tierra, trágalos

Jabalina
KLAUS & KINSKI, Tierra, trágalos
 

Con cuatro canciones, las cuatro primeras, he tenido bastante para decidir que este es mi disco favorito de 2010. En ellas Alejandro Martínez salta del noise-pop de ritmo sintetizado al country soleado y del tecno-pop ochentero a la copla con la seguridad que aporta una voz de gaseosa inmovilidad como la de Marina Gómez, erigida en columna vertebral del ecléctico dúo murciano. “Ya estaba así cuando llegué” habla de una persona que justifica actos punibles para eludir la culpa. “Mamá, no quiero ir al colegio”, dice alguien con pánico atroz a la vida y a la muerte. “Brilla como una estrella” retrata a uno que no quiere asumir los pros y contras de la vida pública. Y “El Rey del Mambo y la Reina de Saba” recrea una escena de amor juvenil en la verbena del pueblo.

No necesitaríamos más (ni Klaus & Kinski ni yo) para confirmar lo apuntado en “Tu hoguera está ardiendo” (2008): que Martínez maneja los géneros con una soberana apertura de miras (el eclecticismo nunca fue virtud por estos pagos) y usa las letras (ese material tan poco explotado en el pop español) para tratar temas de alto calado existencial; y que en ambos casos lo hace con una apariencia solamente traviesa pero con resultados brutalmente certeros.

Me han dicho que “Carne de Bakunin” es un swing anticapitalista, que “Forma, sentido y realidad” es un hit aún más redondo que “Nunca estás a la altura”, que en “Deja el odio para después de comer” samplean a Hitler, que se atreven con el funk de falsete, el krautrock y la balada italiana, y que hasta inventan palabras para algún título (“Luego vendrán los madremías”, “Desidilio”). Todo esto me lo han dicho, pero no lo he comprobado porque me niego a pasar del cuarto corte. No quiero acabarme tan pronto su segundo disco. Prefiero saborearlo en pequeñas cucharadas. Como el postre casero más rico en sabores jamás soñado.

“Mamá, no quiero ir al colegio”.

Arriba