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BOX SET (2009)

KRAFTWERK The Catalogue

Mute
KRAFTWERK, The Catalogue
 

En el trigésimo quinto aniversario de “Autobhan” (1974), Kraftwerk y Mute Records aprovecharon para reeditar toda la producción oficial del influyente grupo situada entre 1974 y 2009 –así pues, dejando de lado los tres primeros álbumes, compilaciones y directos–. Empaquetadas en una caja recopilatoria tamaño vinilo o de forma individual, en inglés (“The Catalogue”) o en su alemán original (“Der Katalog”), en CD, LP o MP3, todas sus obras maestras (y las que no lo fueron) vieron al fin la luz prístinamente remasterizadas y en sus ediciones definitivas. José Manuel Caturla las comenta aquí. Y celebramos este despliegue escuchando una de sus piezas más emblemáticas: la perfecta canción pop de 1978 “The Model”... en su versión primigenia alemana: “Das Modell” (así escrito en los créditos del álbum “Die Mensch-Maschine”) o “Das Model” (así escrito en la portada del single).

En 1974, Ralf Hütter y Florian Schneider ya habían encontrado la expresión ideal para definir su música: “Elektronische Wolksmuzik”. Precisamente con el sonido de un motor Wolkswagen arranca “Autobahn” (1974), el primer disco de la llamada nueva etapa de Kraftwerk. Temas anteriores como “Tanzmusic” y “Ruckzuck” se habían acercado al objetivo, pero en absoluto presagiaban la precisión metronómica de “Autobahn”. Un vals electrónico producido y ensamblado por Conny Plank con el que nace el tecno-pop, es decir, un formato de canción accesible o comercial construido a base de ritmos sintetizados. Desterrando a un papel secundario los instrumentos acústicos (el tema “Morgenspazierganag” sería el canto del cisne para la flauta de Florian), y todavía abiertamente narrativo, si bien aparcando la anarquía kraut, “Autobhan” emite el primer resplandor del próximo sonido teutón.

Kraftwerk pretendían dar con una música de raíces étnicas alemanas, construir una identidad propia lo más alejada posible del rock norteamericano, de su pose sudorosa y de su culto a la personalidad. Asumir los valores tradicionales germanos, pero mirando al futuro con optimismo, como en esos pósteres constructivistas. Olvidar el horror nazi desde dentro. El hombre europeo por extensión enfrentado con serenidad a un porvenir que reside en sus propias manos y en la tecnología, su natural prolongación.

 
KRAFTWERK, The Catalogue

El porvenir del hombre europeo. Kraftwerk buscó y encontró una identidad propia lo más alejada posible del rock norteamericano.

 

Ser dueños de su propio destino, la independencia, ha sido siempre una de las mayores obsesiones de Kraftwerk. También su consciente “inexpresividad” (sereno hieratismo, actitud acrítica, letras ideogramáticas), algo que albergaba paradójicamente una poderosa fuerza expresiva y que, combinado con valores como la agudeza del científico o la laboriosidad anónima del obrero, buscaba un único fin: centrar la atención en el producto (la música) y en el concepto (su guía). Con esas bases fueron capaces de llevar el denostado arte del disco conceptual iniciado por los Beatles a un grado de perfección similar al que Stanley Kubrick consiguió con su cine. Las autopistas, las ondas radioeléctricas, los trenes, la robótica, las computadoras, el teléfono o las bicicletas, es decir, los medios de comunicación, fueron las constantes de sus álbumes.

Estamos en 2009, trigésimo quinto aniversario de “Autobhan”, año escogido por el grupo y por Mute Records (que estarán soñando despiertos) para reeditar toda su producción oficial situada entre 1974 y la actualidad –compilaciones y directos, como “Minimum-Maximum” (2005), aparte–. Empaquetadas en una elegante caja recopilatoria tamaño vinilo o de forma individual, en inglés (“The Catalogue”) o en su alemán original (“Der Katalog”), en CD, LP o MP3, todas sus obras maestras (y las que no lo fueron) ven al fin la luz prístinamente remasterizadas y en sus ediciones definitivas. La dimensión de la caja ha permitido incluir una reproducción en alta resolución de cada uno de los elepés originales, con novedades y expansiones en cuanto a letras, fotos, créditos, composiciones gráficas y portadas (a cargo de los incomparables Emil Schult y Ralf Hütter).

Respecto a estas últimas, aparecen en su mayor parte remodeladas en un actualizado estilo retrofuturista, dejando para las fundas interiores de los digipacks (ahora los llaman “tarjetas mini-vinilo”) las portadas originales, aunque con variantes distorsionadoras. Solo se resisten al lavado de imagen el seminal “Computer World” (1981), “Techno Pop” (titulado “Electric Café” en su edición de 1986) y “Tour de France” (2003). Hay que reconocer que el trabajo editorial raya la perfección y que la caja es una auténtica gozada para los sentidos, especialmente para el oído. La belleza cinemática, precisa y melancólica de Kraftwerk (en palabras de Brian Eno, esa “extraña nostalgia por el futuro”) puede disfrutarse ahora en todo su esplendor con una puesta al día mucho más acertada que la del voluntarioso “The Mix” (1991), cuya torticera portada original es aquí sustituida por otra mucho más atractiva.

 
KRAFTWERK, The Catalogue

Los hombres-máquina y la influencia colosal de Kraftwerk en la música popular occidental.

 

Aunque el sonido de Kraftwerk a partir de “The Man-Machine” (1978) comienza a padecer ciertos síntomas de oxidación (temas como “Spacelab” han envejecido mal), es algo que en conjunto carece de importancia. No es el momento de recapitular aquí la influencia colosal que han tenido Kraftwerk en la música popular occidental. El hallazgo de sonidos, las canciones memorables, la voluntad de experimentar, de crear, su autonomía, su sentido del humor, su olfato profético. Afortunadamente, no se han incluido temas extras en ninguno de los ocho álbumes, respetando así el espíritu de la obra tal como fue concebida. Volver a escuchar “Radio-Activity” (1975), con todo su magnetismo amplificado, o el cinematográfico, oscuro, crucial, probablemente su obra maestra, “Trans-Europe Express” (1977), dos álbumes presididos por la densidad sonora del orchestron, es una experiencia auditiva de máximo rango.

El nuevo disco de Ralf Hütter y compañía (por lo que al cuarteto clásico se refiere: Florian Schneider dejó el grupo en enero; Wolfgang Flür y Karl Bartos ya no aparecen más que en las postales) está previsto para este 2010. Sería una sorpresa que Kraftwerk consiguieran a estas alturas superar su propio pasado. Como no (les) hace falta, me conformo con mirar hacia atrás con esperanza.

“Das Modell”.

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