USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2011)

KURT VILE Smoke Ring For My Halo

Matador-Popstock!

Por Pablo Gil

KURT VILE, Smoke Ring For My Halo
 

Cambios. En 2009, Kurt Vile fue cenicienta del insaciable público indie de Estados Unidos con su álbum “Childish Prodigy”, obra de resultona espontaneidad cuya continuación solo podía pasar por renovar la propuesta. Originario de Filadelfia, de mesiánica melena y aspecto desmadejado, el chaval había ofrecido hasta ahora una reverberante versión lo-fi del rock americano, con ecos que iban desde Bob Dylan hasta Lou Reed pasando por Tom Petty, influencia esta que por cierto también se detectaba en su recomendable disco junto a su amigo Adam Granduciel en el proyecto The War On Drugs (“Wagonwheel Blues”, 2008). Granduciel aún colabora con él y todavía su música es de veinteañeros para veinteañeros, pero aquí el sonido es menos despreocupadamente (o puerilmente, según se mire) feo, y no solo porque sea más acústico.

Algo narcótica, la voz nos canta directa, sin ocultarse, sobre no encontrar un lugar en el mundo y evadirse de la confusión con resignación, mansamente, sin la angustia gritona de antaño: derrotado. Esto va en serio. Vile arriesga, porque se muestra. Y ahí está buena parte de su valor; el pop underground de Estados Unidos cada vez se forma más por efímeros chavalillos con poco más que una idea ingeniosa, trivial metamúsica internáutica demasiado pendiente de sí misma. Vile va también de amateur, de tío que podría ser tu vecino, pero ha salido a por un buen disco, uno interesante de verdad, y lo ha atrapado. Más cantautor y menos rockero, puede parecer una versión indie de singer-songwriters como Chuck Prophet, aunque elabora su lenguaje combinando la interpretación convencida y el sonido crudo de Lou Barlow y J Mascis cuando no están en Dinosaur Jr., a lo que añade mercuriales melodías ingrávidas que recuerdan, por raro que parezca, el pop británico de finales de los años ochenta (Stone Roses y Jesus & Mary Chain, en concreto). Algo personal, algo serio, algo que merece una buena escucha.

Etiquetas: 2011
Arriba