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REEDICIÓN (1992)

LA BANDA TRAPERA DEL RÍO La Banda Trapera del Río

Perfil-Divucsa
LA BANDA TRAPERA DEL RÍO, La Banda Trapera del Río
 

El debut de La Banda Trapera del Río, publicado en 1979, nació con el marchamo de obra mítica. Por lo que fue, y todavía es, y por lo que representó. Ahora es fácil hacerse con estas canciones, que han sido relanzadas en varios formatos en los últimos años (ver aquí y aquí), pero hubo un tiempo en que era difícil conseguir el disco. En 1992 se reeditó por primera vez, poniendo de nuevo luz a una leyenda Trapera que, con diversos intervalos y accidentes, acabó volviendo a la actividad en una segunda parte de su singladura más productiva discográficamente, por lo menos en cuanto a referencias; aunque, por supuesto, sin superar el impacto de las canciones de este álbum histórico. Y fue en 1992 cuando Xavier Cervantes comentó en Rockdelux esta reedición que daba a conocer el legado Trapero a un público necesitado de vitaminas punk-rockeras con mensaje. En la actualidad, el superviviente Morfi continúa siendo una presencia pública más o menos notoria; tristemente, Tío Modes y Raf Pulido murieron.

“No os daremos tiempo a la crítica. Tocaremos por cojones, tocaremos lo indecente. Vais a oír ruido fuerte y contundente”. La Banda Trapera del Río. Este es el disco ideal para derramar líneas y más líneas de sentimientos nostálgicos; para salpicar frases con tópicos que evocan un tiempo pasado, no necesariamente mejor, pero sí menos falso y aparente.

Antes de su actual reedición, el álbum de La Banda Trapera del Río, editado por Belter en 1979, era uno de esos incunables imposibles de adquirir fuera del círculo de los coleccionistas más avispados. Sin embargo, las grabaciones caseras pasaban de mano en mano. Quien más quien menos conocía aquello de “Nacido del polvo de un borracho y del coño de una puta”, se identificaba con la ciudad satélite con metro al lado de casa y barro hasta el pantalón, o se dejaba atrapar una y otra vez por la crudeza de “La regla”, aquel brutal despertar a la vida, chillado más que cantando. Punks cuando aquí no había; malditos por origen, definición y convicción; radicales suburbanos en años de carencias reales; convulsiones amargas que expresaban rabia, sufrimiento y resignación.

Así eran Morfi, Tío Modes, Raf Pulido. La oveja negra en un rebaño estúpido que nunca les perdonaría haberles mostrado la otra cara de la opulencia. Curriquis de barrio confusos y atormentados, como su música. Ritmos desquiciados, primitivos. Guitarras enmarañadas, arriba y abajo, cortadas como la garganta de Morfi, sin continuidad, como ellos mismos. Viscerales. ¿Rock urbano? Rock intenso, sucio, amargo, perverso. Pioneros de casi todo, hasta del rock catalán con “Ciutat podrida”, retrato cruel cantado en el catalán de los bloques verdes. Volver a escuchar canciones como “Meditación del Pelos en su paja matinera” o “Venid a las cloacas” refuerza aún más su vigencia. La distancia juega a su favor. Únicos, efímeros. Morfi lo intentó en solitario, pero la losa no lo sacó del pozo. Ahora vuelve con Vox Animal. Tío Modes y Raf Pulido retoman “Ciutat podrida” con el Oficial Matute. Y hasta La Perrera recupera el “Curriqui de barrio”.

“Entonces a quién matarías, al padre o a la madre. O a la puta sociedad que permite estos fraudes. Siempre paga el mismo, siempre paga un don nadie”.

“Curriqui de barrio”.

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