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ÁLBUM (2012)

LANA DEL REY Born To Die

Interscope-Polydor-Universal
LANA DEL REY, Born To Die
 

Vale: Lana Del Rey es todo artificio, una construcción. La cuestión sobre el personaje inventado por la cantante Lizzy Grant y su equipo de asesores es... ¿qué vende? Y aquí está el problema. Empecemos por el continente, que ella ha definido como “Hollywood Sadcore”: torch songs situadas en un lugar incierto de la imaginación, en unos años cincuenta soñados y deliberadamente irreales (porque hablar de videojuegos, por ejemplo, sería todo un anacronismo) con sonidos nostálgicos con ecos de “Twin Peaks”, orquestaciones ampulosas, algunas bases de hip hop ultraligero y un tono demasiado uniforme con exclusividad de los medios tiempos, sin ningún tema claramente bailable.

Esto es: escuchado “Video Games” y “Born To Die”, cimas indudables del repertorio, el resto es completamente prescindible. El contenido: en lugar de “Nacida para morir”, el álbum se podría titular “Él me zurró y lo sentí como un beso” o “Elogio de la sumisión femenina”. Ignoro hasta qué punto lo que canta es lo que siente Lizzy Grant o si el producto está diseñado para satisfacer una determinada fantasía masculina. Independientemente de las rimas de parvulario (cuando dice “city” ya sabes que la siguiente va a terminar en “pretty” y así), todas las canciones son la misma. Resumo: bajo su apariencia de mujer fatal a la que le encantan los vestidos rojos, se esconde una víctima del romanticismo mal entendido, se enamora perdidamente de un varón fuerte (generalmente un delincuente glamurizado a lo Marlon Brando en “¡Salvaje!”) ante el que se somete voluntaria y felizmente, y sin el cual su vida no tiene sentido. El amor, además, lo considera eterno y lo envuelve en referencias religiosas.

Al final, pues, no es solo que el subtexto resulte más regresivo para la liberación de la mujer que la política de nuestro actual gobierno para las conquistas sociales (no tenemos por qué presuponer que aspire a convertirse en un modelo de comportamiento), sino que lo que ella intenta mostrar como erotismo light con cierto tono decadentista no es más que una chorrada preadolescente absolutamente pueril. Mucha Lana Del Rey, mucha parafernalia, pero no le llega ni a la suela de las plataformas a cualquier choni de barrio de 13 años.

“Video Games”.

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