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ÁLBUM (2012)

LEONARD COHEN Old Ideas

Columbia-Sony
LEONARD COHEN, Old Ideas
 

El ya lejano y deprimente  “Dear Heather” (2004) –un disco en general menospreciado, pero más que notable– expandía olor a despedida y retirada, parecía la última carta de un Leonard Cohen que ya había enseñado todos los trucos de su juego favorito, el de combinar palabras y sonidos, poesía y pentagrama. El expolio económico, inesperado, obligó a quebrar el retiro del venerable canadiense y su retorno triunfal a los escenarios en 2008 refrescó lo que todos sabíamos –pero que tiende a olvidarse con facilidad en este mundo de mercantilismo digital y cultura líquida–: que el de Montreal es uno de los verdaderamente grandes, un gigante excepcional con una de las obras mas ricas e inspiradoras del siglo XX. Las prestaciones en directo –que se prolongaron hasta diciembre de 2010– son la antesala de este nuevo álbum en estudio –que recupera el título inicialmente elegido para “Dear Heather”–, el número doce de una carrera iniciada en 1967 con el fundacional “Songs Of Leonard Cohen”.

Se podría recurrir al chiste fácil con lo de “Viejas ideas”, pero estas son las que alimentan las diez canciones del disco. Lenny no engaña y a sus 77 años continúa recorriendo los vericuetos que han conformado la columna vertebral de toda su carrera. Aquí hay canciones de amor y sexo, de expiación y nostalgia. Hay ironía y ternura, biografía y mitología. Cohen en estado puro soltando imágenes poéticas con esa voz grave y profunda que parece resonar exclusivamente para el oyente, de manera individual, como si fueran confesiones al oído de un viejo amigo. Es una de las grandezas del firmante de “Suzanne”: tiene, como pocos, esa valiosa capacidad para hacer que los mínimos detalles personales multipliquen su eco y se transformen en metáforas de alcance universal que se filtran en la vida de los demás (y aquí siempre recuerdo, manía personal, “Chelsea Hotel #2”, o cómo algo tan íntimo como su fugaz relación con Janis Joplin se amplifica con modestia en una de las más hermosas odas de amor jamás creadas).

 
LEONARD COHEN, Old Ideas

Lenny, a sus 77 años: amor y sexo, expiación y nostalgia, ironía y ternura, biografía y mitología. Un grande.

 

“Old Ideas” trae novedades en el diseño musical: se han arrinconado (casi) los sintetizadores que dominaban sus trabajos desde “I'm Your Man” (1988) y se ha optado por una instrumentación tan espartana como de costumbre, pero construida a base de guitarras, violines, órgano, piano, batería y vientos. Y están, of course, las voces femeninas –Sharon Robinson, The Webb Sisters, Jennifer Warnes, Dana Glover–, subrayando palabras, escoltando angelicalmente, con tacto, la garganta mineral del maestro. Entre los escuderos musicales que han arrimado el hombro en este retorno, sorpresa por la presencia de Patrick Leonard –nombre asociado a la Madonna de “La isla bonita” y “Like A Prayer”–, omnipresente en cuatro de los cortes del álbum.

La cortina de “Old Ideas” se descorre con “Going Home”, una pirueta donde el poeta habla en tercera persona sobre sí mismo y se define como “perezoso bastardo”. Una entrada triunfal que enlaza con la extensa “Amen”, gotitas de blues para una imponente plegaria amorosa y mística que busca la bendición del ser querido (“Dime otra vez / cuando estoy limpio y sobrio / dime otra vez / cuando he visto a través del horror / dime otra vez / dímelo una y mil veces / dime cuánto me amabas / amén”).

El tono nocturno y el regusto a madera antigua con barniz más o menos jazz y blues se eleva nuevamente en “Banjo” y “Lullaby”. El Cohen más ascético –guitarra, voz: flashback hacia “Songs From A Room” (1969)– se materializa en “Crazy To Love You”, con música de Anjani Thomas, su última musa. Y el órgano que serpentea a través de “Darkness” –la de “I got no future / I know my days are few”– puede leerse (si se quiere) como un saludo al Dylan de “Blonde On Blonde” (1966).

“Old Ideas” baja el telón con el aire fresco, casi pop, de “Different Sides”: los eternos conflictos del amor, ese movedizo país donde todos “nos hallamos en lados distintos / de una línea que nadie trazó”. Y acaba: “Ambos decimos que hay leyes que obedecer / pero francamente no me gusta tu tono / quieres cambiar mi manera de hacer el amor / pero yo quiero dejarlo como está”. Sin rendición. Hasta el final.

“Darkness”.

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