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REEDICIÓN (2010)

LISABÖ Ezarian

Bidehuts
LISABÖ, Ezarian
 

La década que acabamos de cerrar la abrieron, entre otros, los vascos Lisabö con su disco de debut. “Ezarian” (2000) toma, en su reedición en vinilo, la forma de un doble LP con portada troquelada, como ya era en la edición original en CD de Esan Ozenki: una ventana de un azul grisáceo, tras la cual se adivina una explosión de manchas aún más oscuras. Y desde luego que explotaban; ya desde el principio, tras un preludio con chelo, ponían toda la carne en su asador postcore con “Hemen naiz ez gelditzeko baina”: cruda, sangrienta y abierta en canal. Al terminar cada canción, uno se queda más tranquilo: la catarsis, ya se sabe.

Diez años después, sigue doliendo. Hay pasajes tranquilos, como al inicio de “Gezur erraza”, pero siempre se convierten en furia y tempestad eléctrica, gritos desesperados buscando respuestas (“nunca fue fácil encontrar las palabras adecuadas, desnudarse, huir de todas esas verdades absolutas”).

Intensidad sin límites, carnalidad extrema, todo es físico en este sonido brutal. Títulos sin ambages, como “He venido, pero no para quedarme”, “No estoy preparado para amar”, “Se ahogan las ideas” o “¿Qué somos capaces de hacer?” (la letra reza: “El agua nos llega al cuello y está a punto de llover. ¿Qué somos capaces de hacer?”. En otra ocasión dicen que “la felicidad es simplemente el pez más grande del océano”).

Soledad y aislamiento atraviesan el doble disco de principio a fin. Si al menos fuésemos capaces de mirar por esa ventana... Un disco enfermo en cierto modo, que ayuda a quien lo escucha a sanar de muchos de los males de esta sociedad que nos aísla. Un disco influyente, que marcó un antes y un después en la escena del post-core –tras Fugazi, pero también tras Lisabö– nacional. Diez años no son nada.

“Hemen naiz ez gelditzeko baina”.

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