“Soy un chico de la calle que vive su canción”, entonaba Loquillo en la premonitoria “Rock & Roll Star”. Dicen que Johnny Cash, a pesar de no haber estado nunca en la trena –como mucho, alguna noche en el calabozo–, interpretaba sus murder songs con una credibilidad tal que emocionaba a los convictos. Algo parecido le ocurre al Loco: sus canciones no solo parecen haber sido escritas para él, erigidas en sólidas declaraciones de principios y verdades como puños, sino que es capaz de apropiarse de himnos de Brassens y Cash y hacernos creer que son sus propias confesiones. Para llegar a este nivel de vampirización se requiere un proceso, y eso es lo que documenta la monumental caja “Rock & Roll Star. 30 años / 1980-2010”, con cinco CDs con un centenar de canciones, tres DVDs –“Videoclips”, con cuarenta y dos títulos; “Archivo TVE”, con actuaciones en programas míticos como ‘La Bola de Cristal’ y ‘La Edad de Oro’; y “Loquillo, leyenda urbana redux”, una versión ampliada del documental de Carles Prats– y un libreto de 196 páginas con una detallada biografía, letras y artículos de colegas como Sabino Méndez, Gay Mercader y Gabriel Sopeña, entre otros.
Los dos primeros CDs recogen sus “Éxitos”, desde su alianza con Los Intocables en “Rock & Roll Star” en 1981 hasta su reciente nueva versión de “El hombre de negro” junto a sus propios Highwaymen (Jaime Urrutia, Calamaro y Bunbury). Asistimos a los cambios de piel del personaje: el cantante de rockabilly bisoño, el crooner elegante y bon vivant y el cantautor concienciado con preocupaciones políticas, en un largo camino que va de las letras divertidas a los himnos autobiográficos y la épica nostálgica. Un recorrido que nos muestra la vasta cultura musical del Loco, con guiños a Beach Boys, Mink DeVille, Bruce Springsteen, los Sírex, The Rolling Stones, Burning y muchos más.


























