USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

SINGLES (2018)

LOST GIRLS Feeling

Smalltown Supersound
LOST GIRLS, Feeling
 

La musa art pop noruega Jenny Hval y su músico Håvard Volden, que ya publicaron un álbum conjunto en 2012 como Nude On Sand, vuelven a trabajar juntos en un proyecto que se parece en sus bases al anterior sin ser similar en absoluto. Lost Girls también aboga por la libertad de formas y tiene la improvisación como principal método de trabajo. Pero su primer maxi, “Feeling”, no identifica improvisación con interpretación en tiempo real y sus dos extensos temas se componen al parecer de partes grabadas en distintos momentos. 

Esa es una de las pocas informaciones que pueden extraerse de una nota de prensa escueta, muy escueta, quizá en el intento de preservar el misterio de la propuesta. La otra es que Hval quería hacer esta vez algo que no la “representara”. En este último sentido, misión fallida. “Accept” puede ser ante todo un ejercicio de abstracción, una llamada a “aceptar el riesgo” (eso se escucha decir a Hval entre murmullos y gritos de arte y ensayo, una voz dúctil compitiendo por ser oída con salvajes baterías free jazz), pero el tema que lo precede es tan intelectual como íntimo: una rara oportunidad de inmiscuirse en los pensamientos más privados de una mente artística. Y una especialmente brillante.

“Drive” arranca con un barrido de sintetizador analógico, al que suceden después unas tablas, a las que se suma la voz de Hval, aquí menos cantante que conversacional, en apariencia bajo la influencia de las óperas habladas del vanguardista Robert Ashley. Las letras tratan de la vida en una furgoneta de gira, mezclando los detalles cotidianos con la reflexión metafísica. Y no demasiado después de entrar un beat abrasivo, Hval confiesa que, a veces, cuando escucha su propia voz a través de los auriculares, puede llorar; y habla de cómo, en el fondo, es lo que busca con la música, “hacer llorar a todo el mundo”. ¿Y no es eso manipulación? ¿Y no es eso lo mismo que hacen las grandes películas mainstream?, se pregunta, saltando del diario personal a la (auto)crítica cultural sin dejar de resultar pop ni adictiva.

Ella quería hacer algo que no la representara, pero “Drive” parece el epítome del Método Hval: una música a la vez autorreflexiva y visceral, que apela al cerebro mientras remueve partes de nuestro espíritu con poderes extraños. Y nos hace llorar.

“Drive”.

Publicado en la web de Rockdelux el 27/3/2018
Arriba