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ÁLBUM (2011)

MANOS DE TOPO Escapar con el anticiclón

Sones
MANOS DE TOPO, Escapar con el anticiclón
 

No es que “Ortopedias bonitas” (2007) fuese mejor que “El primero era mejor” (2009), sino que en su segundo disco el grupo barcelonés no supo exponer su enrevesado universo sonoro. Una cosa es hacer canciones más complejas y otra, saberlas acomodar en los oídos del espectador. Quizá por ello para el tercero han buscado una voz externa que ponga orden en esta jaula de grillos. Porque, aunque no haga falta resaltar el magnetismo poético e interpretativo de Miguel Ángel Blanca (gamberro maestro de la hipérbole amorosa), toca reivindicar la personalidad de una banda que defiende algo más que versos a 41 de fiebre.

La apuesta era complicada, puesto que Ramón Rodríguez tiende a una épica seriedad y eso podía ahogar la chispa de los Topos. No solo no ha sido así, sino que “Escapar con el anticiclón” catapulta al grupo a una nueva dimensión donde todo lo que podía parecer gracioso adquiere una envergadura imponente. La banda no ha engordado; se ha puesto un poco cachas y ha aparcado el sonido de juguete de su debut para abrazar interpretaciones de más peso. Solo hay que fijarse en las baterías para entender que la cosa va en serio. El violín de Sara Fontán adquiere un protagonismo definitivo. Y Blanca modera un pelín su estilo, pero gana otros matices (ese efecto casi screamo en “Animal de compañía”) y asume por fin su rol: el del desgañitado cantante melódico que siempre quiso ser.

Todo eso serían irrelevantes detalles interpretativos si tras ellos no hubiese unas composiciones de nivel. En esto, Manos de Topo nunca habían fallado, pero es que esta vez su repertorio nos llega en plenitud expresiva: arrebatado, delirante y de nuevo emocionante.

“Animal de compañía”.

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