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ÁLBUM (1977)

MARIA DEL MAR BONET Alenar

Ariola
MARIA DEL MAR BONET, Alenar
 

La imagen que mejor define la personalidad artística de Maria del Mar Bonet y su papel en la nova cançó catalana se encuentra en las famosas instantáneas que tomó de ella el fotógrafo Toni Catany para las hojas interiores de su disco “Jardí tancat” (1981): Bonet pasea majestuosamente por los jardines mallorquines de Raixa como si fuese la princesa encantada de un nublado y húmedo reino romántico. Ella ha ejercido de gran dama de la canción (“sultana”, llegó a llamarla el escritor Terenci Moix) y ha indagado como nadie en las raíces populares del folk mediterráneo (al que ha dedicado discos como “Saba de terrer”, de 1979), pero su mayor logro estriba en la creación de una poética propia donde el folclore y el paisaje no solo son evocados en un sentido tradicionalista, sino que pasan a formar parte de un mundo subjetivo. La cantante se funde con el paisaje (de su pecho nacen islas, árboles y barcos de vela) y le confiere una vida en ocasiones fantástica. En su voz prodigiosa, entre solemne y apasionada, y en la atención que dedica a cada una de las sílabas, está la clave.

“Alenar” ocupa un espacio central en la obra de Maria del Mar Bonet; es su disco más emblemático. En primer lugar, significa la consolidación del músico chileno Lautaro Rosas como su director artístico (relación que se inició en “Cançons de festa”, de 1976) y encargado de los instrumentos de cuerda: él fija por fin las coordenadas de los arreglos (que adquieren densidad y exuberancia) que la acompañarán durante el resto de su carrera. Pero si “Alenar” es el favorito de sus seguidores, es debido a la colaboración del guitarrista flamenco Paco Cepero en la composición que le da título y cierra el disco, una mezcla entre canción de amor de rompe y rasga y testamento resignado que Bonet canta con una intensidad y una emoción insólitas: es para su cancionero lo que “La leyenda del tiempo” para el de Camarón.

Sin embargo, “Alenar” no destaca por la unidad temática y sonora que sí tenían discos como “Maria del Mar Bonet” (1971); funciona más bien como un compendio de todas sus facetas. Retoma la política en “Aquest temps de calabruix”, “Nosaltres les dones” y en una nueva versión de “Què volen aquesta gent” (previamente aparecida en un EP homónimo de 1968) y se despide del folk-pop con “Es fa llarg esperar” (original de Pau Riba donde destaca el Hammond de Enric Herrera de Máquina!), pero en general sigue ahondando en el triángulo sueño-amor-naturaleza que culminará en el ya mencionado “Jardí tancat”.

“Nosaltres les dones”.

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