×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2012)

MARIA RODÉS Sueño triangular

BCore
MARIA RODÉS, Sueño triangular
 

¿Recordáis la escena al principio de “Mulholland Drive” en la que, tras unas saturadas imágenes de baile universitario, la cámara se desliza sobre una cama deshecha y hace un fundido a negro en el cojín, sugiriéndonos que todo lo que veremos de ahí en adelante puede ser realidad o sueño? Dudo que David Lynch sea un referente para la catalana, pero los segundos iniciales de su segundo disco generan la misma sensación. Lo que contiene “Sueño triangular” no son exactamente canciones, sino hologramas y espejismos de escurridiza traslación musical que forman un todo onírico, inasible y caótico. Volubilidad es la palabra.

Como en todo sueño, abundan gestos y situaciones inexplicables a los que no damos mayor importancia: esos metalófonos, charangos y, sobre todo, marimbas que podrían desviar las composiciones hacia otras latitudes, pero que no lo hacen. Esas susurrantes nanas que cobran un agitado pulso tropicalista. Esos deformes tres por cuatro. Esas canciones con goteras. Ahí en medio, Maria Rodés no ejerce de superdotada maga de los arreglos, sino más bien de Alicia en el país de las melodías y los timbres raros. Resulta fascinante imaginarla, perdida en tantos cruces de ocho caminos, mientras la vegetación avanza carnívora y ella, enredada en sus eternas cavilaciones (la desobediencia congénita, la opción de una vida ordinaria, la paralizante autoconciencia, la búsqueda de eso “eterno y fugaz a la vez” que puede ser la inspiración o el amor...), unas veces sale airosa gracias a una imposible tonada china y otras, gracias a un desarmante malabarismo vocal de los suyos.

No es fácil traducir tanta indecisión en tamaña exhibición. ¿Cómo lo ha logrado? Ni idea. ¿Intuición? ¿Talento? ¿Azar? ¿Obstinación? Auscultar las claves de este disco es tan difícil como justificar un sueño.

“Te vi”.

(Se puede escuchar el álbum completo aquí)

Arriba