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ÁLBUM (1998)

MERCURY REV Deserter's Songs

V2-Caroline España
MERCURY REV, Deserter's Songs
 

“See You On The Other Side” (1995), cima artística de Mercury Rev hasta hace muy poco y, por dos o tres pelos, casi del rock del último lustro, trazó una apasionante estela de conclusiones abiertas que todavía pendían de la edición de su cuarto álbum, excesivamente dilatada mientras aguardaba en un cajón que, por fin, ha visto girar la llave. Pero el camino que entonces señalaron no ha encontrado apenas continuidad, siquiera un encadenamiento estructural en la forma de entender las canciones. Así, “Deserter's Songs” se convierte en una nueva inflexión que nace al amparo de otras conclusiones, igual de abiertas y aún más libres de interrogantes, pero respaldadas por un entorno más propicio y un déjà vu final que sólo surge de las cosas llevadas con tiento y tratadas con genio.

Mercury Rev ha sido el grupo que más y mejor ha sabido avanzar dentro de la evolución patente contemplada en sus cuatro discos, pero si juegas a comparar “Yerself Is Steam” (1991) y “Deserter’s Songs” la evidencia queda definitivamente al descubierto y sitúa al colectivo neoyorquino como uno de los nombres más valientes y escurridizos de la música de los noventa. “Deserter’s Songs” no es el delirio espacial de la banda más marciana del planeta, sino la mirada reflexiva de puertas para adentro que logra el avance definitivo hacia adelante.

Al igual que Gorky’s Zygotic Mynci, Mercury Rev han dejado primar la canción. Los ecos a Brian Wilson y las estratégicas paradas en otras épocas no les impiden sonar más contemporáneos que nunca. Las atmósferas de “Pet Sounds” flotan entrelazadas con el espíritu de aquel escondido “Christmas Album” que The Beach Boys registraran en 1964. Y así, a partir de “Tonite It Shows”, el disco se impregna de un magnético ambiente navideño, se diría que sacado de un cuento de Charles Dickens. En él, los Beatles de “Magical Mystery Tour” se comen el turrón con la E.L.O. en la magnífica “Opus 40” –sin dudarlo, una de las mejores canciones del año–, y “Endelessly”, un retazo de pura orfebrería instrumental, con villancico incorporado y vestido con unas voces celestiales, espera agazapada mientras The Flaming Lips asisten desde la memoria al convite (“Holes”). “Delta Sun Bottelneck Stomp” nos enseña lo que bailarían los selenitas más horteras, y pone la estupenda guinda a los cuarenta y cinco minutos más inspirados de 1998.

Si Spiritualized ocuparon el trono el pasado año, Mercury Rev deberían levantarse en armas e instaurar la república. Esto sí que es flotar en el espacio.

“Opus 40”.

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