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ÁLBUM (1981)

MOTÖRHEAD No Sleep 'Til Hammersmith

Bronze
MOTÖRHEAD, No Sleep 'Til Hammersmith
 

Precursores del speed metal, Motörhead siempre fueron un caso aparte en el mundo del heavy metal, hecho al que también contribuyó la personalidad de Lemmy (1945-2015), su carismático líder, con pasado en Hawkind. La música del trío, de un poder a prueba de bombas, se emparentó con el punk y tuvo en este disco en directo una de las pruebas más irrefutables de su manifiesto de rock’n’roll genuino. Jordi Bianciotto lo comentó en el especial el Rockdelux 200, donde “No Sleep 'Til Hammersmith” ocupó el puesto 131 en la lista de mejores álbumes del siglo XX.

El rock duro, llámesele heavy metal, hard rock o simplemente metal con su laberinto de ismos, no ha sido un plato predilecto de la crítica musical (efectismo, tendencia al virtuosismo, universo literario a menudo párvulo). Pero a Motörhead se les ha concedido una amnistía. ¿Motivo? “No Sleep ‘Til Hammersmith”, uno de los mejores discos en directo del género, es en realidad un manifiesto de rock’n’roll genuino. En bruto.

Porque, en 1981, diez minutos antes de que lleguen las hordas del thrash metal, el rock duro de Motörhead es el más feroz, el menos tecnicista y quizá el más creíble. En un momento en que la energía liberada por el hard rock de los setenta (Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath) parece conducir a la vía muerta del AOR, Motörhead se amarran a un rock nada pactista que recupera el vértigo perdido. Como unos Cream pervertidos por el punk, sirven la lectura más radical del formato power trio: guitarra, bajo y batería al límite de sus posibilidades delictivas. Y una voz que destila alcohol de garrafa, la de Lemmy Kilmister, un veterano que ha sido roadie de Jimi Hendrix y Pink Floyd y miembro de Hawkwind.

“No Sleep ‘Til Hammersmith” captura al grupo en su cenit. En su mejor contexto, el directo. Y en un momento de expansión eufórica: la cita final de una apoteósica gira británica con que Kilmister (voz y bajo), “Fast” Eddie Clarke (guitarra) y Phil “Philthy Animal” Taylor (batería) han detonado en público la pólvora de “Ace Of Spades” (1980). Es el paraíso del riff a pelo, una ceremonia ritual con aditivos plásticos (el avión de hierro y luz colgado del techo) y un tour de force que no deja respiro y pasa revista a sus clásicos: “Ace Of Spades”, “Motörhead”, “No Class”, “Overkill”... Ignición rockera sin preámbulos ni retórica. Un menú de alta graduación ahora disfrutable en un doble CD con dieciocho cortes extras lanzado en 2001 con motivo del 20º aniversario del disco.

“Ace Of Spades”.

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