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ÁLBUM (2001)

NACHO VEGAS Actos inexplicables

Limbo Starr

Por Joan Pons

NACHO VEGAS, Actos inexplicables
 

Si el rock es ponerse a uno mismo en peligro, “Actos inexplicables” es un grandísimo disco de rock. Lo afirmaba Joan Pons en esta crítica del debut de Nacho Vegas. Un álbum descarnado, doliente, triste, con marchamo de clásico desde la propia portada. Fue escogido el número 1, el mejor disco español, del año 2001 en el Rockdelux 192; a partir de entonces, la leyenda Nacho Vegas empezó a crecer y crecer hasta convertirse, probablemente, en la inversión más segura de la escena nacional en la primera década el siglo XXI. Escuchen “El ángel Simón” y convénzanse de ello.

Nacho Vegas decidió dejar de ser el Blixa Bargeld de Manta Ray cuando se dio cuenta de que tenía muchas cosas que explicar. Y para eso debía encontrar un formato que le permitiera contarlas (tampoco le valían proyectos como Diariu o sus colaboraciones con Migala). Necesitaba algo así como un disco de autor que pudiera guisar y comerse él solito; que le permitiera sacar todo lo que llevaba dentro. Y a tenor de lo oído en “Actos inexplicables”, Nachín llevaba mucho dentro.

Tras una portada ligeramente retro (parece de Tim Hardin) y algo mesiánica, se esconde un disco honesto y brutal. La referencia a Andrés Calamaro no es nada gratuita: como el hispano-argentino (a veces hasta la dicción es similar), Nacho Vegas airea sin ningún tipo de pudor sus interioridades y nos hace cómplices de sus miedos, desengaños, fracasos, recuerdos... y, quizá, hasta de alguna alegría.

Esta sinceridad a fondo perdido rasca tanto, se acerca tanto al fondo, parece (¿lo es?) tan real, que “Actos inexplicables” afecta. En una época en que la mayoría de discos son platos tibios, el debut de Nacho Vegas tiene la rara (por poco usual) virtud de intentar y conseguir tocar fibra. Es imposible quedarse frío después de escuchar canciones de una tristeza infinita como “El ángel Simón”. La carga de humanidad, dolor y sentimiento es tan grande y está expresada de una forma tan transparente que se disculpa la casi total falta de intención poética del texto (rimas fáciles y algún ripio). En cualquier caso, la honestidad también es una forma más de poesía, ¿no?

Pero aun siendo un álbum que sale del interior, “Actos inexplicables” recibe mucho del exterior. La cita de Nick Drake bajo una foto de la playa de Gijón, la versión de Townes Van Zandt (“Que te vaya bien, Miss Carrusel”), el aire a “Famous Blue Raincoat” de Leonard Cohen de “Al norte del norte”, los toques a Calexico-Ry Cooder de “Actos inexplicables”, el influjo de Smog en “El callejón”... impulsos que llegan de fuera y avisan de que a Nacho Vegas hay músicas que le tocan y, a veces, le hunden. Como los volantazos de la vida misma. No es sensato ser un artista o una persona tan extremadamente sensible. Porque tanto la música como la vida pueden ser algo muy peligroso. Y si el rock es ponerse a uno mismo en peligro, “Actos inexplicables” es un grandísimo disco de rock.

“El ángel Simón”.

Etiquetas: 2000s, 2001, folk-rock, Gijón, rock
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