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ÁLBUM (2018)

NENEH CHERRY Broken Politics

Smalltown Supersound-Popstock!
NENEH CHERRY, Broken Politics
 

A su manera, siempre. Desde los ya lejanísimos tiempos bristolianos de Rip Rig + Panic, Neneh Cherry ha conducido su carrera con el único objetivo de hacer siempre lo que su instinto le dictara.

Se subió a la ola del éxito con el maravilloso “Raw Like Sushi” (1988), uno de los discos que mejor definen el sonido de finales de los ochenta, aunque no se estresó para repetirlo: “Homebrew” se publicó en 1992 (Guru y Michael Stipe en la nómina) y “Man” en 1996 (recuperó el hit de 1994 “7 Seconds”, a medias con Youssou N’Dour). Y, a partir de ahí, un devenir que podríamos denominar “errático”, pero siempre con la inquietud en el punto de mira: ahí hay que apuntar el proyecto familiar cirKus y sus encuentros con el trío noruego The Thing (“The Cherry Thing”, 2012; su comparecencia en julio de ese año en La [2] del Apolo barcelonés fue espectacular) y con los londinenses RocketNumberNine (“MeYouWeYou”, 2013).

Pero el radar volvió a apuntar con fuerza a la hijastra de Don Cherry en 2014 con “Blank Project”, su cuarto álbum en solitario, un disco realizado en tan solo cinco días en Woodstock con Kieran Hebden (Four Tet) en las tareas de producción. Hebden repite en “Broken Politics”, el trabajo que nos recuerda que la autora de “Buffalo Stance” o “Manchild” es una fuerza de la naturaleza de la que el pop de hoy no puede (o no debe) prescindir.

Si en su largo de debut fue Mondino el firmante de la foto de portada, en el nuevo trabajo es el no menos prestigioso Wolfgang Tillmans el encargado de envolver un disco que toma como punto de partida el deceso del padre biológico de Cherry (Ahmadu Jah) y el viaje a Sierra Leona para asistir a su entierro. Un álbum que nos habla de “tiempos oscuros” y que se despliega de forma recogida y serena, con la voz de la protagonista en un primer plano de calidez y cercanía.

 
NENEH CHERRY, Broken Politics

Sembrada. Foto: Wolfgang Tillmans

 

“Kong” (con coproducción del Massive Attack Robert Del Naja y sample de Bunny Lee vía King Tubby), primer adelanto del disco, ya avisó de que “Broken Politics” era algo serio, una muestra de la Cherry más inspirada y poderosa. “Another risk worth taking”, dice. Y no decepciona.

Íntimo y a la vez preñado de groove, la cartografía del álbum se dibuja a base de una instrumentación minimalista e imaginativa que renueva los patrones de eso que llamamos trip hop, un estilo que perdió su rumbo inicial para acabar propiciando subproductos sin substancia ni alma. No es el caso, como queda patente desde una inicial “Fallen Leaves” con su ritmo roto y su piano flotante.

Cherry & Hebden planean sobre ritmos africanos y lonjas de jazz, samplean (Ornette Coleman en “Natural Skin Deep”) o invitan a músicos venerables (Karl Berger, antiguo colaborador de Don Cherry, toca el vibráfano en “Synchronised Devotion”, donde escuchamos un verso que puede ayudar a definir el disco: “Don’t live for nostalgia”) y van tejiendo un sutil mapamundi sonoro donde lo personal se intrinca con lo político en unos textos elusivos que esquinan lo evidente, pero de los que se desprende la desazón de Cherry por un mundo violento lleno de armas incontroladas (“Shot Gun Shack”: “Pick up a gun, you know you gonna use it / Know that gun, it’s gonna be loaded / Say my name before you pull it / Too late, you know, just took that bullet”), disturbios (“Black Monday”), el poder femenino (“Deep Vein Thrombosis”: “A female dog can bite”), las fake news (“Faster Than The True”: “Lies travel faster that the true”) y las grietas y esperanzas de las relaciones personales.

Recurre a The Last Poets en el breve interludio de homenaje paternal de “Poem Daddy” (“Better to die for a noble cause / than to live and die a slave”), se sumerge en un sutil mood africano (“Slow Release”) y demuestra (especialmente en “Faster Than The Truth”) que es una de las mejores raperas que existen, algo que se tiende (tendemos) a olvidar.

Sin estridencias y con toneladas de clase, “Broken Politics” recuerda a los olvidadizos y a las nuevas generaciones la importancia crucial de una artista gigante. ¿Tópico?: de lo mejor del año.

“Natural Skin Deep”.

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