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ÁLBUM (2016)

NICK CAVE AND THE BAD SEEDS Skeleton Tree

Kobalt-Popstock!
NICK CAVE AND THE BAD SEEDS, Skeleton Tree
 

Una carta de duelo, un disco preñado de dolor y amor por el fallecimiento del hijo de Cave. Un trabajo de tono oscuro que discurre entre sombras y susurros, y alcanza una de las cotas más altas en la ya extensa obra del músico australiano. Juan Cervera lo comentó tres meses antes que fuese escogido mejor álbum del año 2016 en el Rockdelux 357.

La vida tiene una narrativa, hasta que un día algo inesperado hace crac. Te miras en el espejo y la imagen que te devuelve es la de siempre, pero por dentro todo ha cambiado. Y hay que resituarse en el mundo... Esta es una de las muchas reflexiones que Nick Cave desgrana en “One More Time With Feeling”, el extraordinario filme de Andrew Dominik que documenta la gestación de “Skeleton Tree”, con la sombra de la muerte del hijo de Cave, Arthur, el 14 de julio de 2015 al despeñarse por un acantilado en Brighton. A Arthur apenas se le nombra, pero su presencia revolotea constantemente en los parlamentos de un Nick Cave que busca acomodar su vida tras el mazazo de la tragedia. Escribir canciones es su modo de amortiguar el duelo, una catarsis para curar sus heridas, una manera de intentar penetrar en el relato de lo incomprensible.

Pero Cave, como artista, rehúye acudir a páginas de diario y mostrar el horror emocional de la manera más prosaica y previsible. Su liga es otra y sus creaciones, desde el inicio de su carrera, y especialmente desde que en 1984 debutara con los Bad Seeds, se han nutrido de alegorías escurridizas y de una poética evasiva para hablar(nos) de la muerte, el amor, Dios, la violencia y la ternura. Más que “confesiones verdaderas”, el opus del australiano es un amazónico corpus literario que, girando siempre sobre los mismos Grandes Temas, ha sabido hallar la manera de desarrollarlos bajo enfoques enriquecedores y misteriosos.

 
NICK CAVE AND THE BAD SEEDS, Skeleton Tree

Una de las grandes cimas de una carrera que aún conoce los secretos de la Torre de la Canción. Foto: Alwin Kuchler

 

“Skeleton Tree” no es una excepción. Podría haber optado por un “disco de duelo” explícito, una colección de canciones a corazón abierto detallando el calvario que golpeó a él y a su familia. La solución ha sido otra: con la excepción del devastador inicio de “Jesus Alone” (“You fell from the sky, crash-landed in a field near the river Adur”), Cave desperdiga su dolor en una narrativa que elude la crudeza de los hechos (ejemplar “Rings Of Saturn”, casi una novela en miniatura preñada de imágenes tan hermosas como herméticas), pero que transmite de forma diáfana y brutal ese sentimiento de desolación y congoja por el hijo perdido. Cave sufre, incapaz de racionalizar lo ocurrido (“And in the bathroom mirror I see my vomit in the sink”: “Magneto”), superado por los acontecimientos (“There are powers at play more forceful than we”: “Anthrocene”) y dudando de la fe que lo sostiene (“They told us our gods would outlived us / but they lied”: “Distant Sky”). De alguna forma, “Skeleton Tree” logra trascender el hecho concreto de su desgracia para hablar de nuestro lugar en el Cosmos y de la capacidad sanadora del amor y la compasión, enlazando (pienso) con la filmografía de Terrence Malick a partir de “El árbol de la vida” (2011): de hecho, si suprimimos la voz de Cave y dejamos los tracks instrumentales, estas músicas podrían acompañar sin problemas muchas de las imágenes últimas del cineasta de Illinois.

La música. Todo el poder de la escritura de Cave y su voz (aquí más serena y cercana que nunca, casi al borde del llanto) está encajada en “Skeleton Tree” en una arquitectura sonora que jamás levanta la voz, pero que es tan intensa que hiere: paisajes sonoros oscuros y reptantes que, con la colaboración del cada vez más imprescindible Warren Ellis, echan raíces en pianos escuetos, vibráfonos a cámara lenta, sintetizadores ambientales y cuerdas en tensión. En “Anthrocene”, la percusión parece anunciar una tormenta que nunca llega, y en “Distant Sky” la soprano danesa Else Torp (del ensemble vocal de Paul Hillier) le da la réplica a Cave en un remanso balsámico que prepara el camino para el cierre con el tema titular, ese “árbol seco” que, después de recordarnos que “nothing is for free” se desvanece con una nota de esperanza mientras se repite el mantra “and it’s all right now”.

Que nadie busque aquí al Nick Cave salvaje y extrovertido. “Skeleton Tree” es un veneno lento, una marea negra que impregna los sentidos, una obra maestra firmada por un hombre que ha sido capaz de lidiar con la pérdida de su “little blue eyed boy” y entregar una de las grandes cimas de una carrera que, después de más de treinta y cinco años, aún conoce los secretos de la Torre de la Canción.

“Rings Of Saturn”.

Etiquetas: 2010s, 2016, Australia, rock
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