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ÁLBUM (2015)

NIÑO DE ELCHE Voces del Extremo

Telegrama Cultural
NIÑO DE ELCHE, Voces del Extremo
 

Francisco Contreras, flamenco a su pesar, llevaba casi una década de trayectoria, cinco discos previos y un sinfín de proyectos colaborativos de lo más diverso hasta que llegó su explosión popular en 2015 con “Voces del Extremo”, mejor álbum nacional del año según el Rockdelux 346. Un trabajo de vertiente anticapitalista, enfocado en la poesía de la conciencia contemporánea, en el que recibió la ayuda de dos Pony Bravo, Daniel Alonso y Darío del Moral; de Fernando Junquera, conocido como Negro, y de su guitarrista habitual, Raúl Cantizano. En él musicó a diez poetas al modo krautrock, experimental o electrónico. David Saavedra firmó la crítica, que puedes leer aquí mientras escuchas uno de sus temas.

Como Voces del Extremo se conoce a un movimiento relacionado con la denominada Poesía de la Conciencia (comprometida y crítica con la inercia capitalista, ejercida desde el materialismo dialéctico libertario) y que da nombre a un encuentro anual que se celebra desde 1999 en Palos de Moguer (Huelva). Tras “Sí, a Miguel Hernández” (2013), donde musicaba nueve poemas del de Orihuela, Niño de Elche tiende ahora un puente entre este y diez voces extremas contemporáneas, las de Begoña Abad, José Luis Checa, Antonio Orihuela, Inma Luna, Francisco Fenoy Rodríguez, Bernardo Santos, Jorge Riechmann, Conrado Santamaría, Antidio Cabal y Enrique Falcón. Para ello, ha contado con la ayuda de Daniel Alonso y Darío del Moral, de Pony Bravo –cuyo espíritu se desprende en muchos momentos del disco–, y de otros músicos, como Fernando Junquera (Negro).

El resultado es deliberadamente desconcertante: vanguardista y moderno, con sonoridades que oscilan entre el pop electrónico, el krautrock y otros estilos muy alejados de una ortodoxia flamenca en la que Niño de Elche nunca ha querido encajar. En perfecta simbiosis con las palabras de los poetas que el cantaor hace suyas, Francisco Contreras lanza un discurso crudo y directo, políticamente incorrecto (dardos venenosos son “Que os follen” o “El comunista”), recurriendo a un imaginario violento y visceral en su indignación. Se le podría achacar que la temática es demasiado coyuntural (en realidad, no tanto, pues las estrategias de la opresión contra las que se manifiesta son intemporales y universales) o que las melodías vocales van a rebufo, son esclavas, de los poemas originales. Pero también se puede decir que, con Enrique Morente como referencia ineludible, Niño de Elche parece claramente dispuesto a llegar aún más lejos en su atrevimiento.

“Estrategias de distracción”.

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