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REEDICIÓN (2011)

NIRVANA Nevermind (Deluxe Edition)

Sub Pop-Geffen-Universal
NIRVANA, Nevermind (Deluxe Edition)
 

Una obra capaz de cambiar una vida. La de cientos de miles de jóvenes airados; una generación preñada de desafección y narcicismo a la que no le cambió finalmente la vida, pero sí salió reafirmada. “Nevermind” (1991) dejó una huella enorme que ningún grupo ni tendencia ha sabido situar ni recuperar. No ha sido posible igualar su brillo –o cruda inapetencia, según se mire–. La reedición a veinte años vista sirve para señalar la efeméride y también de constatación. Sigue sonando tan rabiosamente desbordante y categórico. Actual.

Se suele personalizar el análisis de “Nevermind”: la observación crítica del disco siempre se escora hacia la anécdota personal, el valor icónico y la figura de un Kurt Cobain que creció mediáticamente tras su suicidio. Y no hay duda de ello; está todo dicho, y la remasterización de esta edición no aporta apenas nada, más allá de sonar más ruidoso.

La novedad son las caras B y el volumen que acompaña a la obra –un CD 2 muy bien resuelto–, que colma las expectativas. Cabe reseñar dos momentos del añadido en el primer disco: “Aneurysm”, que mantiene el espíritu destartalado de “Bleach” (1989), y el cover de The Wipers –¿por qué no son más reconocidos?, pregunto– en directo en la BBC, “D-7”. Temas, la mayoría, tocados en directo en 1991, que dan una idea del feroz dinamismo que el grupo atesoraba en esa época.

El segundo disco empieza con las primeras grabaciones de Butch Vig pero con Chad Channing a la batería. Nunca fue tan explosivo como Dave Grohl; se nota. De buenas a primeras, el asunto no cuadra con la producción que Vig otorgó al trío. La versión de The Velvet Underground, “Here She Comes Now”, parece el momento más destacado junto “Sappy”, a mayor gloria de The Vaselines, que nunca podrán agradecer lo que Cobain hizo por ellos para posicionarlos en los anales del pop.

Los “Boombox Rehearsals”, con Grohl ya en el grupo, grabados en la primavera del mismo año 1991, muestran a un Cobain al natural; lejos de la mitología que lo iba a embargar en unos meses. Finalmente, dos versiones en las BBC sessions –inmensa “Drain You”–, de sonido limpio y sin trucos de producción. Con todo, no deja de ser una nueva revisión para acólitos, que no necesariamente deben ser aquellos que vivieron el momento con intensidad. Lo sugerente de la música de Nirvana sigue intacto; este disco apuntala su significado en la historia del rock.

“Come As You Are”.

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