Estamos de enhorabuena. Tras el retorno este año de Edwyn Collins con “Losing Sleep”, ahora nos llega la reedición casi íntegra del catálogo sonoro y visual de su antigua marca, los incaducables Orange Juice, en forma de una sustanciosa caja de seis CDs y un DVD pertinente incluso para quienes poseemos los vinilos originales y las reediciones compactas de 1998. Pero vayamos al grano.
“The Glasgow School”, primer CD de la colección, engloba toda la producción inicial como Orange Juice del cuarteto canónico (Edwyn Collins, James Kirk, David McClymont y Steven Daly), incluyendo por tanto los cuatro singles íntegros de Postcard Records (editados entre febrero de 1980 y marzo de 1981), los extras del CD-single de “Poor Old Soul” que Alan Horne editara en el relanzamiento de Postcard en 1993, las maquetas del tentativo primer álbum, rescatadas en 1992 con el título de “Ostritch Churchyard” (sin el 10” experimental “The Irritation Disc”), y cinco temas de la segunda actuación en directo de la banda (con las raras “Botswana” y “Time To Develop”). Es la época más fresca y atrevida de Orange Juice, en contraste con la oscuridad reinante en el panorama británico postpunk del momento.
El segundo compacto se reserva para “You Can’t Hide Your Love Forever” (1982), primer LP oficial del grupo, ya en Polydor. Un disco que añadía pulimento a gran parte de los temas de “Ostrich Churchyard”. Se incluyen las caras B de los singles “L.O.V.E. Love” y “Felicity”. También los ritmos exóticos de “Two Hearts Together” en su versión 10”, el estribillo Four Tops de I “Can’t Help Myself” y sus correspondientes temas de banquillo (con Paul Quinn haciendo coros en “Tongues Begin To Wag”).
“Rip It Up” (1982), en el tercer CD, inaugura la época más exitosa de la banda. Una buena constante en esta recopilación es la idea de evitar duplicidades, seleccionando en consecuencia las mejores versiones desperdigadas entre singles y maxis. Esta vez le toca el turno a “Rip It Up” en su edición 12”, su única canción top ten, y “Flesh Of My Flesh”, con sus respectivas caras B. Pero aquí la sorpresa agradable es “All That Ever Mattered”, un descarte que reaparecería completamente transfigurado años más tarde.