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ÁLBUM (1970)

PACO IBÁÑEZ En el Olympia (París)

Emen
PACO IBÁÑEZ, En el Olympia (París)
 

Un poco de Paco Ibáñez es mucho. Este directo apareció, en el puesto 31, en la lista de los 100 mejores discos españoles del siglo XX en el especial del 20 aniversario de Rockdelux. Grabado en el Olympia de París en 1969, es más que un disco. Publicado en 1970, dio alas a un repertorio poético que insufló libertad en una España franquista que empezaba a afrontar sus últimos años de dictadura. Este cancionero, todavía hoy, es un emblema de lucha, además de, como dijo Ricardo Aldarondo en esta crítica, un “símbolo de cultura, sensibilidad, ironía y libertad clamando por salir a la luz”. Debajo, “A galopar”, de Rafael Alberti, el último poema musicado en un recital que pasó a la historia, que es historia.

Las fotos revelan que había gente hasta en el escenario, un público sentado en el suelo, haciendo piña con Paco Ibáñez (Valencia, 1934) física y espiritualmente. Nada más empezar la grabación se escuchan los gritos, “¡Paco, Paco!”, que se repiten continuamente entre canción y canción. En el escenario, solo un humilde cantante con su guitarra acústica dispuesto a revelar la poesía española menos oficial en aquel momento, convertida en canción, en lenguaje popular, en ventana para los malos tiempos. Este disco es el testimonio de una noche especial en la que, como decía José Agustín Goytisolo en el texto interior, Paco Ibáñez evocaba “el éxito de los trovadores y juglares y su enorme influencia sobre las gentes, que asustó muchas veces a los detentadores del poder”.

Paco Ibáñez, hijo de españoles exiliados en Francia, había dado un concierto en mayo de 1969 en La Sorbona de París donde se convirtió en ídolo de los estudiantes. Cuando el 2 de diciembre de 1969 se presentó en el Olympia, el mismo lugar donde muchos años antes vio a George Brassens, su máximo inspirador, la devoción entre el público parisino, plagado de españoles, era enorme. Ya en ese momento, pero sobre todo con la posterior publicación del concierto en un doble LP, esa colección de canciones se convertirían en símbolo de cultura, sensibilidad, ironía y libertad clamando por salir a la luz.

 
PACO IBÁÑEZ, En el Olympia (París)

Canciones desde el exilio que mantuvieron, y mantienen, su vigencia emocional, sus lecciones de vida. Foto: Jean-Pierre Leloir

 

Con un repertorio seleccionado de sus tres discos anteriores, más un par de adaptaciones nuevas, Paco Ibáñez daba esplendor y movilidad, con su voz aguerrida, a poemas de otros musicados por él con una guitarra sencilla pero nunca acomodada. Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Antonio Machado, Blas de Otero, León Felipe o José Agustín Goytisolo encontraban una voz común en Paco Ibáñez para arremeter contra el poder, la Iglesia, el dinero y las convenciones sociales; para defender al campesino y a la España machacada; para amar sin complejos. Hoy “En el Olympia (París)” (reeditado en CD por Universal en 2002 con una portada diferente) es el testimonio de una época, el testigo de un clamor, el documento de un sentimiento solidario, sí, pero sobre todo es un cancionero tan atemporal como sus propios autores, con una rara unidad otorgada por su más efectivo difusor. Cuando ya la época dorada de los cantautores se difuminó, cuando la tensión política ya no sostenía proclamas musicales oportunistas, cuando las desliusiones se agolparon, canciones (ya no poemas) como “Es amarga la verdad”, “Y ríase la gente”, “Palabras para Julia”, “A galopar” o “Andaluces de Jaén” mantuvieron, y mantienen, su vigencia emocional, sus lecciones de vida.

“A galopar”.

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