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ÁLBUM (2007)

PANDA BEAR Person Pitch

Paw Tracks-Discmedi
PANDA BEAR, Person Pitch
 

Noah Lennox, el Animal Collective asentado en Lisboa tras casarse y ser padre, nos regaló un tercer trabajo en solitario que fue toda una filigrana. Número 1, mejor álbum internacional del año 2007 (ex aequo con el “Strawberry Jam” de su grupo madre Animal Collective, complemento perfecto de este “Person Pitch”), según determinaron las listas publicadas en el Rockdelux 258. Juan Cervera radiografió con precisión esta colección de canciones ungidas con arreglos detallistas y luminosos.

Primeras impresiones tras un rastreo rápido por la red: el nuevo largo de Noah Lennox, Panda Bear para el arte, es definido en varias ocasiones como un encuentro, aquí posible, entre The Beach Boys y Liars. Una etiqueta que podría parecer descabellada pero que no anda desencaminada: “Person Pitch” (2007) ilumina sus minutos con melodías vaporosas mientras juega con el ritmo y disloca el tempo. Nada que se aleje, sobre el papel, de lo que Animal Collective vienen manufacturando desde principios de década, esa mezcolanza de folk, pop, noise, psicodelia, matemáticas e improvisación que los ha convertido en una de las células más fascinantes e imprescindibles del subsuelo neoyorquino. Inquietos e hiperactivos por naturaleza, los miembros del Colectivo disparan sus armas desde distintos frentes, en alianzas más o menos temporales que a veces sirven de banco de pruebas para el grupo madre.

El Oso Panda ya se fogueaba desde adolescente entre las cuatro paredes de su Baltimore natal: en 1998 publicó el desde hace tiempo inencontrable “Panda Bear” (Soccer Star), álbum que sirvió de precedente para el establecimiento definitivo, tras su encuentro con Avey Tare (David Portner), del Colectivo Animal un par de años después.

La segunda entrega en solitario de Panda no llegaría hasta seis años más tarde de ese (casi) clandestino debut con “Young Prayer” (2004), treinta minutos de lamentos a pelo –voz, guitarra, piano– en memoria de su fallecido padre, un disco irrepetible de folk en los huesos, oraciones suspendidas en el dolor para un adiós sonoro que casi daba miedo. Tres años después, “Person Pitch” cambia de registro para entregar una colección de canciones en las que olvida el ascetismo para ungirse con arreglos detallistas y luminosos. Desde su guarida en Lisboa –donde está instalado con su mujer y su prole– y con la inestimable ayuda de su amigo el sampler (y del ingeniero Rusty Santos, su compinche cuando operan como Together), Noah ha construido un arcoíris de pop casi barroco que parece jugar en dos estadios diferentes: por un lado, las melodías vocales en el más puro estilo tradicional de pop dulce e ingenuo; por otro, el soporte musical sobre el que estas flotan, un paisaje de capas y capas de sonidos que crean extraños e hipnóticos decorados para la parte vocal.

 
PANDA BEAR, Person Pitch

Noah Lennox, el Animal Collective, desde Lisboa: un encuentro posible entre The Beach Boys y Liars. Foto: Fernanda Pereira

 

El resultado, algo así como Brian Wilson perdido en un laberinto diseñado por David Lynch o Phil Spector manipulando el “Endless Summer” de Fennesz, desemboca en cuarenta y cinco minutos que suenan a la vez familiares y alienígenas dando una nueva vuelta de tuerca a un concepto de avant-pop que lo mismo picotea del shoegazing que del laptopismo sin adscribirse a ninguno de sus postulados (y la lista de nombres que ilustra el libreto lo deja todavía más claro y más alto: de Basic Channel a Joni Mitchell, de Tom Jobim a The Chills, de Bob Marley a Luomo). Teclados, coros, guitarras acústicas o percusiones se acercan y se alejan como olas sonoras cuya única razón final de ser es el magma musical que generan. Un verdadero trabajo de magia artesanal que lo mismo puede remitir a ignotas ceremonias tribales –los monumentales “Good Circus/Carrots” y “Bros”– que a microscópicos ejercicios de baile autista –“Ponytail”–, que levita sobre lagos de calma lisérgica o provoca suaves trances hacia la catarsis.

El peligro que puede acechar a cualquier ejercicio de música procesada –distanciamiento, ensimismamiento, ombliguismo– ha sido evitado con el máximo escrúpulo: cada corte se ha armado y testado cuidadosamente (algunos han aparecido antes en ediciones limitadas en 12”) para encontrar la alquimia deseada. Muestreos y flirteos con la electrónica se disuelven en redes acústicas sin que el choque chirríe, distraiga o aburra. Juego de espejos entre el clasicismo y la experimentación, “Person Pitch” –que, of course, tiene entidad propia al margen de los crucigramas del Colectivo– demuestra con genio que todavía es posible crear algo personal sin tener que lanzarse a ciegas al pozo de la vanguardia más obtusa. Aquí hay música para soñar, ritmo y, sobre todo, melodías de seda creciendo entre brumas de inquietud. Hay, también, una de las canciones del año (“Comfy In Nautica”) y la esperanza de que la nueva entrega conjunta de Panda Bear, Avey Tare, Geologist y Deakin en Domino –en cuya nómina figuran ahora Animal Collective tras el trasvase desde FatCat– se convierta en uno de los acontecimientos de la temporada. Razones hay y “Person Pitch” puede (debe) endulzar y limar la espera.

“Comfy In Nautica”.

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