USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

REEDICIÓN (2015)

PANTANITO Força Vita!

Satélite K-Neocalorrismo
PANTANITO, Força Vita!
 

Ay, la rumba. Esa compañera de viaje que sirve tanto para las alegrías como para las penas, crónica social y descarnada de toda esa gente anónima que tira del carro. Del barcelonés barrio de Gràcia, tierra rumbera, viene este curioso personaje para revitalizar dicho estilo vía el neocalorrismo. Porque a ver a cuántos rumberos conocéis que reconozcan idéntica admiración por gente tan dispar como Morente, Josetxo Ezponda (Los Bichos, glam y rock con sello hispano), Josetxo Anitua (Cancer Moon) y, agárrense, la oscuridad siniestra de Lux Interior. En el fondo no es tan extraño: todos son músicos que fueron más allá de los corsés estilísticos y letrísticos que supuestamente heredaron. La herencia de Pantanito es flamenca y rockera, más cercana al sentir de cualquier hijo charnego y rockero de madre emigrante aficionada a cantar rumbas y coplas desde la cocina. Y, como los pucheros que ellas preparaban, este “Força Vita!” (2014, en CD; reedición en vinilo en 2015) contiene un poco de todo para compartir y degustar: rock, pero también flamenco, pop, reggae y mucho de la esencia de Gato Pérez, El Pescaílla o un Kiko Veneno en estado de gracia.

Con la producción y guitarras de alguien que ya despuntaba, Xarim Aresté, se narran cucharazos de cotidianidad hogareña en “Cosas que tienen vida”, dramas nihilistas de calles y bares bien aderezados con vientos y regados con vino (“Sin ná de ná”), periplos de músicos a la caza de un bolo (“Estoy buscando”) e historias agridulces de supervivencia, de esas carreras con obstáculos sin meta final: “Lo que nos han prometido nunca acaba por llegar” (“Gatopardo”). Pero, además, sentimos el regusto cubano en “En los barrios”, bien trabajado por colombianas, y sonreímos con esa rumba-reggae en directo de Los Chichos, esos jefes: “Unos roban por sus vicios y otros por necesidad”, dicen en “Por buscar una salida”. También hay una versión de “Antorchas por las plazas” de El Chico con la Espina en el Costado. Un surtido de verdades vigentes como puños para un mundo cada vez más de mentira.

“Antorchas por las plazas”.

Arriba