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ÁLBUM (1986)

PAUL SIMON Graceland

Warner Bros.-WEA
PAUL SIMON, Graceland
 

“Graceland” es tal vez el álbum más curioso y a la vez distinto de toda la discografía de Paul Simon. Como explica el texto firmado por Paul en la contraportada del disco, la idea surgió cuando un amigo le envió desde Sudáfrica una casete conteniendo música grabada por varios grupos de la zona. Simon quedó gratamente sorprendido al oírla y comprobó las similitudes de esa música –en la que el acordeón se erige como instrumento solista buena parte de las veces– con el rock’n’roll estadounidense. La colaboración entre Paul Simon y esos grupos y artistas –Forere Motloheloa, General MD Shirinda, Lulu Masilela, Joseph Shabalala y muchos más– parecía inevitable, y así fue. Simon contactó con todos ellos. Ninguno había oído hablar de Paul Simon ni había escuchado sus discos. La empresa era pura aventura; una fusión anímica y rítmica que nadie antes había intentado. De este modo nació el LP.

“Graceland” es un álbum hermoso, fresco, contagioso. No guarda ninguna relación, por todo lo dicho anteriormente, con ningún LP previo de Simon; aquí no hay ensoñaciones acústicas como “Hearts And Bones” o pop arrebatador como “Allergies”. “Graceland” contiene once piezas bellas como las llanuras africanas; a excepción del tema que titula el LP –puro country– y alguna que otra composición, el resto del disco posee el latido y la fuerza de una música autóctona, telúrica y visceral. “The Boy In The Bubble” o “You Can Call Me Al” son piezas rápidas, nerviosas, al igual que “I Know What I Know”, construida sobre esquemas de reggae y dotada de una obsesiva sección de background vocals, o “Gumboots”.

Por contrapartida, “Graceland” encierra delicias como “Homeless”, una maravillosa canción a capela, puramente vocal, sin ningún tipo de respaldo instrumental; “Diamonds On The Soles Of Her Shoes”, una exquisita balada elegante y tersa; o “Under African Skies”, limpia poesía sonora con un texto formidable: “El rostro de José era tan negro como la noche / y una pálida luna amarilla brillaba en sus ojos / Su destino estaba marcado / por las estrellas del hemisferio sur / y caminó a lo largo de sus días / bajo los cielos africanos”.

“Graceland” es un álbum de rara belleza cuya esencia no puede sintetizarse en unas pocas líneas.

“Graceland”.

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