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ÁLBUM (2017)

PHOENIX Ti amo

Glassnote-Atlantic-Warner
PHOENIX, Ti amo
 

Tras el complejo (o innecesariamente complicado) “Bankrupt!” (2013), Phoenix han optado por la simplicidad. Que en su caso no significa guitarra y poco más, sino canciones synthpop-rock de arreglos inventivos, duramente elaboradas en el estudio, pero en las que esta vez no se nota en exceso el trabajo. Se mueven con gracilidad y enamoran sin esfuerzo, como las mejores de “Alphabetical” (2004) y “Wolfgang Amadeus Phoenix” (2009).

Bajo la influencia de una visión romántica de Italia, es decir, en curiosa sintonía con la segunda temporada de “Master Of None”, “Ti amo” es un casi atrevido ejercicio de evasión pop en tiempos de música politizada a veces de forma forzada. Su imaginario se compone de helado de pistacho, pistas de baile, Monica Vitti & Marcello Mastroianni... Y los temas no son coyunturales, sino inmortales e infinitos: el amor, el deseo, la lujuria y la inocencia.

A partir de estos materiales se marcan Phoenix una notable –aunque “Wolfgang” todavía gana– colección de canciones en las que, por otro lado, a veces la alegría es solo aparente. La disco-pop “J-Boy” cita a “kamikazes en un mundo sin esperanza”, aunque Thomas Mars asegura que es ciencia ficción distópica. “Lovelife” (muy The Radio Dept.), a pesar del título, va sobre la soledad. Y en “Telefono” se habla de amor y vacaciones, pero cuando tanto uno como otras ya han terminado.

Incluso cuanto más tristes, sin embargo, estas canciones impelen a practicar alguna coreografía. Imposible quedar impertérrito ante la citada “J-Boy”, el estelar tema titular, una “Tuttifrutti” con claro guiño a los primeros Pet Shop Boys en su desenlace, “Fleur de lys” y su (afro)beat sampleado de Fela Kuti o, a menos revoluciones, “Goodbye soleil”, en parte yacht rock, en parte chillwave, todo encanto. Canciones orgullosamente hedonistas que serán para muchos banda sonora de este verano y quizá unos cuantos de los siguientes. Se han hecho con alegría, pero se han hecho para durar.

“J-Boy”.

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