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ÁLBUM (2018)

PHOSPHORESCENT C’est la vie

Dead Oceans-Popstock!
PHOSPHORESCENT, C’est la vie
 

¿Hasta cuándo es justificable lo de “aquí tenemos otra vez a este artista haciendo su rollo de siempre”? Al fin y al cabo, que Father John Misty siga “haciendo su rollo de siempre” es justificable porque él definió ese rollo y lo sublimó en forma de personaje. Pero, ante un artista que ni ha definido un estilo propio ni ha dado forma a una persona/personaje arrebatador, ¿cuándo decir basta?

Phosphorescent apareció en el momento justo (revival folk de principios de siglo) y tenía las pintas adecuadas (barbudo con camisas de leñador), pero su obra más reconocible, “Muchacho” (2013), se publicó cuando el mundo ya estaba volcado en otra tendencia musical... Cinco años después, “C’est la vie” podría haber sido la oportunidad perfecta para el gran salto de Matthew Houck: el disco aborda su reciente paternidad y su traslado de Brooklyn a Nashville, con todo lo que eso tiene de contraste entre el epicentro hipster y la eterna cuna del country.

Pero no. En vez de perfilar y ahondar en su imaginario sonoro, Houck se dispersa: hay destellos de Paul Simon, digresiones cósmicas a lo Spiritualized y toques psicodélicos diversos que van desde Mercury Rev hasta Elephant 6. Pero, aunque siempre es solvente y agradable, rara vez es memorable. Y, a estas alturas del cuento, ya cuesta seguir comprando lo de “aquí tenemos otra vez a Phosphorescent haciendo su rollo de siempre”.

“My Beautiful Boy”.

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