Fue su padre francés, profesor de literatura en Los Ángeles, quien animó a Pierre de Gaillande a abordar la embarazosa tarea de trasladar al inglés la música y poesía de Georges Brassens (1921-1981). Fue también él quien ayudó al autor franco-americano a preservar el atributo crítico y moral de aquellos textos para que encajaran, sin apreturas ni pespuntes, en la vestimenta musical construida como homenaje al legendario trovador de Sète. Trece adaptaciones de su cancionero arropadas por una acústica instrumentación de guitarras, vientos, pianos y xilófonos sobre los que la voz del líder canaliza los ecos de Leonard Cohen para manifestarse minuciosa y cercana.
El recorrido lo marcan clásicos del repertorio Brassens como “La mauvaise reputation“, “Le pornographe” o una adaptación de “Mourir pour des idées” marcada por un elegante juego vocal con Keren Ann. Más allá de la manifiesta reverencia, el músico parisino arguye un criterio que armoniza el respeto por el consagrado repertorio, por su sobria y tierna musicalidad, con una contribución propia que apela a la atemporalidad de sus ingredientes. La música de Brassens reverdece así su dimensión, tanto artística como ética, mientras que De Gaillande culmina con buena nota una tarea con más trampas de las que aparenta. ![]()


























