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ÁLBUM (1987)

PRINCE Sign ‘O’ The Times

Paisley Park-Warner Bros.-WEA
PRINCE, Sign ‘O’ The Times
 

Con “Sign ‘O’ The Times”, el de Minneapolis consiguió mantener su buena racha durante los ochenta y dar un paso más hacia una posteridad que, en cualquier caso, ya tenía ganada con sus trabajos precedentes. Este doble LP fue elegido el mejor de 1987 en el Rockdelux 37; después, también fue escogido el número 1 de toda la década (ver aquí), años en los que Prince fue amo y señor sin posible discusión. Esta es la crítica de Carlos Monty que se imprimió en la revista cuando “Sign ‘O’ The Times” se publicó en 1987. La minimalista canción que le da título, que puede escucharse debajo, resume a la perfección la ambición de este ensayo tan especial, un histórico doble álbum.

Después de la desmedida sobreabundancia sonora de “Parade” (1986), que, más cercano a la experimentación rock que fiel a sus raíces funk, le ha supuesto el reconocimiento unánime de la crítica, la nueva entrega de S.M. Divina de Minneapolis se esperaba con no poca expectación. Disfrazado desde hace meses bajo esa imagen mesiánica y perversa que provoca fascinación a tantos, el culto al sexo, sin pasar a segundo plano, se ve por fin públicamente matizado por ese toque religioso y místico que tanto furor hace en USA y del que tan bien hace gala S.M. en las escasas entrevistas que concede. Pero otro doble álbum parecía demasiado. ¿Tantas cosas le quedan por contar a Prince? La respuesta es afirmativa. Desde la abigarrada portada mostrando los símbolos del USA System en decadencia hasta la ambigüedad calculada de los encartes interiores, Prince ha hecho un compendio musical y social del Estado (actual) de la Nación (del Imperio, claro) en uno de los discos más completos de su carrera.

Pero es que S.M. es, además, muy listo. Por ejemplo, ha utilizado el tema “Sign ‘O’ The Times” como bandera y single del LP, pese a su inicial y sobria anticomercialidad, aprovechando el exitoso resultado final de la vena hipnótica abierta con “Kiss”. Sabe perfectamente que el próximo revival va a estar en la música de la primera mitad de los setenta (sonidos Filadelfia, melodías jazzy de tonos calientes para soundtracks de films eróticos de qualité…). Él ha cogido todo eso y lo ha fundido con unas estructuras rítmicas opacas, con la caja plana y el bajo poco pronunciado para lo habitual, que rompen el concepto funky al uso y que potencian el ambiente y la melodía, y con esa base se ha permitido jugar con todas las ideas, conceptos y sonidos que flotan sueltos en el ambiente musical actual.

 
PRINCE, Sign ‘O’ The Times

Compendio musical y social del Estado de la Nación (del Imperio), en el disco más completo de la carrera de Prince.

 

Así, encuentras cómo se ríe del AOR negro de Stevie Wonder en “Slow Love” o cómo hace lo propio sobre el envoltorio clásico de un George Benson en “Adore”. Pero también cómo incorpora ambientes de cool wave en “It” o “Hot Thing” que le permiten, en cambio, dibujar breaks de guitarra o viento para la pista; o cómo, por contra, se ríe de su propia marca de fábrica en “You Got The Look”, con una guitarra chirriante y onírica machacando el coro femenino estilo Family, o en “If I Was Your Girlfriend”, donde una introducción de boda da pie para una declaración de androginia/misoginia que explica qué-no-hacen-las-chicas para que cada vez florezcan más gays, y hasta dónde pueden llegar los celos entre ellos.

Claro que también están las concesiones a la guitarra rock en “Play In The Sunshine”, con toques Hendrix; en “Forever In My Live”, con evocación en medio tiempo de las melodías de Syd Barrett; en “The Cross”, donde indaga con unos dibujos de guitarra increíblemente hippy las sendas de McGuinn, Neil Young o George Harrison (sitar incluido)... Aun así, la agilidad soul-funk de los vientos a lo J.B.’s o Famous Flames te rompe en el potentemente funky “Housequake” o en el lovely “Slow Love”.

Pero hay más, desde las melodías calientes en las baladas “Dorothy Parker” o “Adore”, donde la voz de Prince se luce de hombre a mujer, hasta los tiempos de “Dirty Mind” (1980) o “1999” (1982) a lo Michael Jackson de “Strange Relationship”, pasando por el muy ligero pop-rock de clarísima inmediatez comercial en “I Could Never Take The Place Of Your Man” (“Nunca podría ocupar el lugar de tu hombre”), inconexo con el resto del disco. Este auténtico “Signo de los Tiempos” rezuma inteligencia y madurez en cada acorde, manteniendo la conexión shockadelica que contribuye a engrosar la mitología y la imagen mesiánica del dios. Hasta hay una concesión para los fans de última época con la inclusión en directo desde París de una de sus más celebradas piezas de show, el inédito “It’s Gonna Be A Beautiful Day”, con Sheila E y Susannah Melvoin.

Pero… ¿eran necesarios dos elepés y estos dos folios para decir todo esto? No parece probable lo contrario, teniendo en cuenta la desmesurada extroversión del genio de las mil caras, pero, aunque no aporte nada nuevo en esencia, combina y seduce tan bien bajo mis sábanas que…

“Sign ‘O’ The Times”.

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