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ÁLBUM (1974)

RAIMON A Víctor Jara

Movieplay
RAIMON, A Víctor Jara
 

“A Víctor Jara”, LP número 45 de los mejores álbumes españoles del siglo XX según la lista publicada en el especial del 20 aniversario de Rockdelux, incluye poemas musicados de Ausiàs March, Joan Roís de Corella, Joan Timoneda y Pere Quart. La dedicatoria al chileno Víctor Jara, asesinado a raíz del golpe de Estado de Augusto Pinochet en septiembre de 1973, pocos meses antes de la publicación de este disco, queda justificada con la inclusión de la versión en catalán de su emblemático “Te recuerdo, Amanda”. Esteve Farrés comentó este álbum básico en la extensa discografía de Raimon, cantante ejemplar que empezó su etapa de madurez con él.

Raimon (Xàtiva, Valencia, 1940) era el perfecto intérprete de canción protesta: sus letras apelaban directamente al oyente con un lenguaje llano y sincero, y su voz voceaba contra viento y marea consignas como “Al vent” o “Diguem no” mientras golpeaba la guitarra con una furia ejemplar. Para quienes, como él, se atrevían a gritar en voz alta lo que muchos pensaban para sus adentros, el gran modelo era el mártir chileno Víctor Jara, a quien le cortaron las manos para impedirle tocar la guitarra, pero a quien solo pudieron acallar con la muerte el 16 de septiembre de 1973. Pese a dedicarle todo el álbum desde el título, la única adaptación de Jara es la inmortal “Amanda”. La versión de Raimon, tan sentida, marca el tono intimista de un disco de madurez, donde el entorno social inmediato deja paso a las reflexiones profundas sobre la vida y la muerte; propias y ajenas, ya que Raimon escribe cinco textos de su puño y letra, con la hermosa canción de amor “Com un puny” como broche de oro, y musica otros tantos poemas: cuatro de sus queridos clásicos valencianos de los siglos XV y XVI (dos del gran Ausiàs March, uno de Roís de Corella y otro de Joan Timoneda) y la preciosa nana de Pere Quart “Una vaca amb un vedellet en braços”, más conocida por sus primeros versos: “Non, non / vine son!”.

 
RAIMON, A Víctor Jara

El poder de la palabra cantada, del siglo XV al XX. Y la personalidad y la fuerza expresiva de Raimon. Foto: Francesc Fàbregas

 

Es en ese tesoro de la lírica en lengua catalana donde el cantautor de Xàtiva encuentra consuelo para llenar el hueco dejado por la ausencia de la persona amada en “Com un puny”, el primer clásico del Raimon íntimo, que se repliega en sí mismo para hacer frente al paso del tiempo y a los sinsabores de la edad adulta en “Amb tots els petits vicis” y “Morir en aquesta vida”: “No es difícil morir en esta vida / vivir es más difícil”. Y a través de esta mirada introspectiva, aflora la auténtica voz musical de Raimon, lejos de la austeridad de unos inicios en que el acompañamiento se supeditaba al mensaje por pura necesidad. Su guitarra se vuelve más lírica, y a ello ayudan sobremanera las colaboraciones de músicos franceses –la chanson era el gran referente de la nova cançó– de la talla de Michel Portal. Es decir, Ramón Pelegero, el poeta que cantaba forzado por las circunstancias, se convierte en Raimon el músico, capaz de insuflar nueva voz a los versos de Joan Timoneda o Ausiàs March para traducir el pensar y el sentir de toda una generación: “Soy quien soy, que no soy yo / pues que el amor me mudó” (“Só qui só”, Joan Timoneda); “¿Será posible que viva sin dolor / una vez perdido el bien que poseía?” (“No em pren així”, Ausiàs March). Palabra de poeta.

“Amanda”.

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