USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

SINGLE (2020)

rebe Recuerdos un poco antes y un poco después de conocer a 1 xico (el mío)

Autoeditado
rebe, Recuerdos un poco antes y un poco después de conocer a 1 xico (el mío)
 

El 14 de febrero, rebe publicaba su segundo disco tras la gran sorpresa que supuso “Recuerdos de cuando me aplastó una roca y me morí”, su debut del pasado año, cuya edición en casete se agotó en pocas horas. En esta ocasión, se trata de un EP digital de seis temas que muestra un importante salto cualitativo en el personalísimo estilo de la que algunos han apodado como “la Clairo madrileña”, aunque sus señas de identidad sean bastante diferentes.

A Rebeca Díaz (22 años), hay que imaginársela aburrida en su habitación en una casa de la sierra madrileña. Allí fantasea con canciones románticas clásicas en castellano, las pasa por sus personales filtros (tanto sonoros como estéticos y de comunicación a través de las redes) y les confiere una atmósfera realmente inquietante. Rebe se presenta como una nínfula cibernética que se exhibe en sus canales de Instagram y YouTube, con una iconografía que aúna los clichés del mundo rosa adolescente, un erotismo ingenuo y recursos aparentemente cuquis de arte digital casero presentados de modo nebuloso, como si se revelasen en duermevela.

A nivel musical, lo primero que llamó la atención de ella era cómo se apropiaba de canciones ajenas (versiones de Alejandro Sanz, Cecilia, Paulina Rubio o Kikí d’Akí, entre otras) y las reinterpretaba desde su propio mundo. Su nuevo trabajo, dice, ha sido compuesto e interpretado casi íntegramente con un teclado comprado gracias a donaciones de sus fans en Instagram, además de un par de Casios, y todo ello le ha bastado para darle un nuevo brillo, algo menos lo-fi.

Esta vez son todos temas propios, o relativamente, ya que “CeloOoOos” se inspira mucho en “Celos”, de Junco, y “Pinxame mosquito” parece actualizar el bolero clásico “Bésame mucho” para darle un contenido más picante y gore. “Na nananana”, el tema introductorio, es una canción susurrada de atmósfera evocadora, que lo mismo puede recordar a Ana D como a alguna banda sonora de una película de serie B de los años setenta que fluya en nuestra imaginación.

Pese a su austeridad a nivel de recursos, Rebe reviste a sus canciones de unos arreglos siempre ingeniosos y sorprendentes, plagados de fantasía, y que le sientan de perlas a una voz muy personal, que te invita a entrar en su intimidad (o, más bien, en la versión de su intimidad que ella quiere mostrar) al tiempo que te confronta. Se posiciona como amante del enamoramiento y de las canciones de amor, drama queen en voz baja que, al tiempo, tira de humor negro, mete ripios sin complejos o transgrede cánones (“tócame el culo, dime que me amas, tócame el culo y me prendo en llamas”, canta en “Tócame el culo”) para definir su propio universo. Al final, y casi sin darnos cuenta, nos está saliendo una más que sugestiva nueva generación de cantautores de habitación, si sumamos a Putochinomaricón, Marcelo Criminal, Yana Zafiro, Confeti de Odio…

“Nananana”.

Publicado en la web de Rockdelux el 20/2/2020
Etiquetas: 2020, 2020s, indie pop, Madrid, pop
Arriba