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ÁLBUM (2017)

ROBYN HITCHCOCK Robyn Hitchcock

Yep Roc-Popstock!
ROBYN HITCHCOCK, Robyn Hitchcock
 

Ser Robyn Hitchcock no es cosa fácil. Mantener firme la reputación de no defraudar jamás no se lo deseo a nadie. Por contra, no hay nada más sencillo que ser fan suyo. Es como el zumo de naranja. Nunca decepciona, salvo que el fruto esté ajado. Lejos de la putrefacción, el mantra revivalista que rodea la figura del chico suave de pelo blanco no ensombrece su maestría para seguir escribiendo, Fender Telecaster en ristre, viñetas llenas de melodías memorables e idiosincrasia indiscutiblemente propia, esta vez habitada de gatos, caballas o un suicidio mítico.

“Robyn Hitchcock”, de absorbente portada y título por primera vez homónimo, es un caleidoscopio de esquemas nuevamente eléctricos en los que caben, y que su autor me perdone, “Mad Shelley’s Letterbox” recordando a The Church por los cuatro costados, y “I Pray When I’m Drunk” con Johnny Cash asomando por el retrovisor: el disco fue registrado en Nashville, su actual ciudad de residencia, con músicos de sesión norteamericanos. Y las superlativas “Raymond And The Wires” (remembranza paterna) y “Autumn Sunglasses” (con guitarra del revés) podrían pertenecer a un Syd Barrett curado de espanto, y la postrera “Time Coast” al power pop del mejor Richard Lloyd. Pero no. Es Robyn Hitchcock quien las firma mientras todos los demás han desaparecido ya de una u otra forma. Canciones a las que siempre querrás volver, como a ese zumo de naranja natural que siempre sienta tan bien. Hitchcock no decepciona jamás. Y el caso es que lo consigue.

“Autumn Sunglasses”.

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