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ÁLBUM (2017)

ROSALÍA Los Ángeles

Universal
ROSALÍA, Los Ángeles
 

“Los Ángeles” fue el esperado debut de Rosalía, una cantaora que llegó para darle un hermoso revolcón a los aires flamencos. Con la complicidad de Raül Fernandez Refree, la catalana firmó, sin duda, uno de lo debuts más intensos y arrebatadores de los últimos tiempos. Juan Monge lo certificó en esta crítica. El álbum fue considerado el mejor disco nacional del año 2017 según la votación de los colaboradores de la revista, como queda reflejado en la lista aparecida en el resumen del Rockdelux 368.

Rosalía Vila posee un talento voraz, la clase de fuerza arrebatadora que trasciende géneros, dogmas y épocas, pero respeta la tradición por encima de todas las cosas. Sin esa tozudez con la que los puristas tratan de preservar el acervo flamenco como un cofre estanco, ella –nacida en Sant Esteve Sesrovires, en el área metropolitana de Barcelona, y sin ningún lazo con el cante en su entorno más cercano– no habría tenido nada que aprender. Lo hizo junto con Chiqui de la Línea, quien alimentó su curiosidad natural con el ansia del conocimiento y una técnica colosal. Así, Rosalía empezó a escarbar en la inagotable herencia del cante, iniciando un trayecto que halla en “Los Ángeles” su primera escala.

Es un viaje que tiende puentes entre tradición y vanguardia; con una sensibilidad pop y un tratamiento del flamenco en la guitarra y la producción de Raül Fernandez (Refree) que convierten cantes antiguos popularizados por cantaores como Manuel Vallejo, Manolo Caracol o La Niña de los Peines en canciones. Porque Rosalía es una moneda de dos caras: el año pasado tiñó su voz de R&B junto a C. Tangana y aquí elige cerrar con una versión descarnada de “I See A Darkness” de Bonnie ‘Prince’ Billy.

 
ROSALÍA, Los Ángeles

En cada lamento hondo, en cada quejío seco, del susurro al desgarro imposible, un álbum henchido de vida. Foto: Óscar García

 

Ese equilibrio entre ortodoxia y heterodoxia es vital para “Los Ángeles”. La guitarra de Raül es un telar, una balsa en medio de las corrientes de un dolor atávico que empieza a brotar con ese zurcido hecho de letras flamencas como “Del mundo leguas y leguas”, “Toma este puñal dorao”, “Que pases por mi pena” y “La chiquita piconera” con que “Si tú supieras compañero” abre el álbum.

“Los Ángeles” huele a sangre y saliva, a tomillo y romero. Es un disco sobre la muerte, pero sobre todo sobre el duelo: sobre la pérdida, el vacío y el dolor cuando resulta imposible articularlos. Es, por tanto, un álbum henchido de vida. Rosalía la derrocha en cada lamento hondo, en cada quejío seco, del susurro al desgarro imposible con que se rompe una voz tan permeable al dolor que hace temer que su propio cante pueda llegar a consumirla.

“Si tú supieras compañero”.

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