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ÁLBUM (2016)

SANTIGOLD 99¢

Atlantic-Warner
SANTIGOLD, 99¢
 

La música de Santigold, como la democracia española, lleva unos años de delay. Siempre a la sombra de M.I.A. –son casi de la misma generación: ambas nacieron a mediados de los setenta–, Santi White debutó demasiado tarde para aportar algo original a esto del pop mainstream con ribetes autorales. Y desde ese día siempre ha ido a remolque.

“99¢” no es ni mejor ni peor que sus dos álbumes anteriores, pero sigue careciendo de algo: ideas propias, alguna salida de tono inteligente y canciones con alma de rompepistas. Dejando de lado los pasajes del álbum que continúan sonando a copia trasnochada del libro de estilo de Maya Arulpragasam (“Big Boss Big Time Business”, “Banshee”, “Run The Races”), el único triunfo que se le puede otorgar a la Santigold de “99¢” es que la norteamericana acierta cuando se aproxima con cierta clase a los territorios del pop epidérmico: los aires Jackson Five de “Can’t Get Enough Of Myself”, la nueva ola ochentera de “Rendezvous Girl”, la reivindicación accidental o no de Ace Of Base en “All I Got”, o los guiños a la Kim Wilde de “Kids In America” (1981) de “Who I Thought You Were”. La mayoría de esas canciones llevan el sello de Patrik Berger, nombre que conviene retener y productor sueco tras los hits de Icona Pop, Charli XCX y Robyn.

“Can't Get Enough Of Myself” (con B.C).

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