Ahora que hasta ciertos presidentes de escalera se hacen llamar community managers, Shabazz Palaces convierten el secretismo en argumento de marketing. Con un sitio web poco menos que testimonial y sin caladero propio en las redes sociales, del primer fichaje hip hop en la historia de Sub Pop se conoce lo estrictamente necesario: a saber, que está liderado por Palaceer Lazaro, o sea, Ishmael “Butterfly” Butler, MC en jefe de los inolvidables Digable Planets; que incorpora al percusionista Tendai Maraire y al productor Erik Blood; y que, oficiosamente, cuenta con la colaboración del dúo femenino THEESatisfaction. Una información difícil de contrastar ante una discografía huérfana de créditos y articulada en torno a una gran paradoja: a través de un proceso de intelectualización muy influido por el futurismo gótico de Rammellzee, el misterioso colectivo afincado en Seattle concibe el género como una experiencia física. Por eso y porque, para empezar, suena a mañana del avant-hop, a precuela del dubstep y a infinito del soul, su puesta de largo se erige no solo en uno de los debuts del año, sino también en el álbum más significativo de la era post-Dilla.
Aunque guarda el eco del pasado jazz-rap de Butler y su elongación electro al frente de Cherrywine, “Black Up” remite a un cruce animista entre cLOUDDEAD, Dälek y las producciones de The Gaslamp Killer. “It's a feeling” se escucha en “Are You.. Can You.. Were You? (Felt)”, mantra ingrávido y tráiler de lo que luego sucede en una colección de bases que combinan la claustrofobia Pro-Tools de “Youlogy”, el recuerdo trip de “Endeavors For Never” y la arquitectura de club en el hit “Recolletions Of The Wraith”. Treinta y cinco minutos después, servidas ya todas las preocupaciones metafísicas de un verbo inflamado de conciencia negra, sentido del humor e imaginería espacial, “Swerve” retrata el momento justo en que Flying Lotus descubrió Slum Village y deja con un palmo de narices a tirios y acólitos de Odd Future. Imprescindible. ![]()


























