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ÁLBUM (2017)

SLOWDIVE Slowdive

Dead Oceans-Popstock!
SLOWDIVE, Slowdive
 

En una entrevista para ‘El Periódico de Catalunya’ poco antes del revival de Slowdive en el Primavera Sound 2014, Neil Halstead me decía que las estaba pasando canutas para recordar las extrañas afinaciones y los pedales de las canciones. Denle las gracias a las webs de guitarra de las que acabó extrayendo los datos, pero el caso es que, al final, ese revival salió bien, incluso mejor de lo soñado: guitarras oceánicas impecables, destellos de ruido que estrujaban el corazón.

Y ahora llega el cuarto álbum tardío. En algunas ocasiones el disco posterior a una reunión sobre los escenarios solo parece una extensión forzada, una excusa barata para seguir saliendo de gira. No es el caso con Slowdive, quienes han reunido canciones espléndidas y han actualizado su sonido en un trabajo que no solo aguanta el tipo frente a la discografía anterior, sino que podría superar al experimental “Pygmalion” (1995).

“Slowdive” retoma el estilo del grupo alrededor de “Souvlaki” (1993) y lo sublima con un aliento, si cabe, más pop y con un sonido catedralicio en el que debe contar mucho la mezcla de Chris Coady, productor de los herederos Beach House. Son ocho canciones densas pero elegantes, diseñadas con primor e implacables en sus dinámicas emocionales; secuenciadas con inteligencia para dar forma a un glorioso álbum-álbum en tiempos de modo aleatorio y dispersión a gogó.

El viaje arranca suavemente con “Slomo”, a pesar de su título un medio tiempo con Halstead & Goswell alternando voces sobre fondo de guitarras que repican deliciosamente. “Star Roving” delata el influjo persistente de The Byrds y es casi más Mojave 3 que Slowdive, pero encaja. El verdadero primer golpe sentimental llega con “Don’t Know Why”, una versión mejorada (aunque cueste creerlo) de la encarnación más canónica de la banda, con nuevo ímpetu y épica bien entendida. Primero de los tres grandes himnos propulsivos del disco, antes de “Everyone Knows” y “No Longer Making Time”. En busca de nuevas vías de expresión, no solo de revival ni lifting, Slowdive se atreven también con la desnudez estilizada (“Sugar For The Pill”), la tensión contenida (“Go Get It”) y un minimalismo pianístico marca Sakamoto (“Falling Ashes”).

Esto no suena a matrimonio de conveniencia, a prórroga por motivos de utilidad y economía. Suena más como el mejor disco de shoegazing llegado al mundo desde “Bloom” (Beach House, 2012).

“Don't Know Why”.

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